«Ninguna tradición puede justificar la crueldad como espectáculo»
El Parlamento de Asturias ha hecho historia al aprobar una Propuesta No de Ley que declara que las corridas de toros son maltrato animal y pide al Gobierno que elimine el blindaje a la tauromaquia como patrimonio cultural. La iniciativa salió adelante en una votación muy ajustada, con 23 votos a favor y 22 en contra.
La propuesta fue presentada por Covadonga Tomé (Somos Asturies), y respaldada por el PSOE e IU-Convocatoria por Asturies, mientras que el PP, Vox y Foro Asturias se posicionaron en contra. «Con independencia de que se llame arte o cultura, la tauromaquia es tortura animal. En el siglo XXI, ninguna tradición puede justificar la crueldad como espectáculo», declaró Tomé, en una sociedad que rechaza el entretenimiento a costa del maltrato a los animales.
El portavoz de Foro Asturias, Adrián Pumares, se encargó de recordar que los toros están excluidos de la Ley de Protección Animal, pero el PSOE reconoció que «en una sociedad avanzada, todos los animales deben estar bajo la Ley de Protección Animal», en palabras de Ricardo Fernández. Por su parte, Xabel Vegas (IU) definió la tauromaquia como «una barbaridad» y añadió que «la batalla se ganará tarde o temprano«.
En su línea habitual, el PP y Vox aludieron a la tradición, a los siglos de historia de la tauromaquia, a su consideración de «arte» y a su supuesta contribución a la economía, a pesar de que el sector se mantiene gracias a las subvenciones europeas y locales. A estos argumentos responde el texto de la propuesta, que señala que «que algo sea antiguo no lo hace moral» y recuerda que «la ablación o la esclavitud también fueron tradiciones», y que muchas de ellas están cargadas de sexismo, el racismo y otras formas de discriminación. También indica que el hecho de que algo se considere «arte no le da valor ético» y que «en una sociedad regida por criterios de justicia humana y bienestar animal, las corridas de todos tienen que ser parte de nuestra historia, pero no de nuestro presente ni de nuestro futuro».
La tauromaquia tampoco se sostiene económicamente, ya que solo el 1’9% de los españoles asistió a corridas de toros entre 2021 y 2022, según la Encuesta de Hábitos Culturales. Muchos de ellos no pagaron su entrada, una táctica habitual en el ámbito taurino para fomentar la asistencia a los espectáculos. Solo en 2023, el 25% de quienes acudieron a una corrida de toros (una de cada cuatro personas) accedieron gratis, y menos de un millón pagó su entrada, según la Estadística de Asuntos Taurinos. Además, más del 65% de la población declara no tener interés por la tauromaquia.
Gijón es la única ciudad asturiana que cuenta con una plaza de toros, coso que no vio ningún espectáculo de este tipo durante un tiempo, tras años de lucha antitaurina en el municipio, hasta que la derecha los restauró en 2023. Recientemente, el PP celebraba sus dos años en el Gobierno municipal con un cartel en el que podía leerse «2 años de libertad», con la imagen de un torero. El panfleto ha sido duramente criticado tanto por la oposición como por la derecha.
La propuesta aprobada en Asturias actúa como un impulso más a la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) ‘No es mi cultura‘, que tras recibir más de 700000 firmas, se encuentra en tramitación en el Congreso de los Diputados. Su objetivo es derogar la normativa que blinda la tauromaquia como patrimonio cultural y resta a las administraciones poder de decisión con respecto a los festejos taurinos.


Deja un comentario