Greenpeace pide a la entidad financiera que deje de inyectar dinero a JBS, una de las mayores cárnicas del mundo
«El Banco Santander mata la Amazonía«. Así de contundente se ha mostrado Greenpeace contra la entidad financiera española, que financia, junto a otros bancos de todo el mundo, a una de las mayores empresas cárnicas a nivel internacional y una de las principales causantes de la deforestación en la selva amazónica, la brasileña JBS.
Greenpeace manifiesta que el Banco Santander es «responsable de la destrucción de la Amazonía» al financiar las actividades de JBS y suscribir sus «falsos bonos verdes», mientras la cárnica se posiciona como líder en emisiones de metano.
La organización ecologista explica que «un solo proveedor de JBS es responsable de la destrucción de más de 1200 hectáreas de hábitat de jaguar en una zona ecológica protegida conocida como APA Meandros do Araguaia, en el Estado de Mato Grosso».
Por ello, Greenpeace le pide al Banco Santander que deje de financiar a JBS. Recientemente, activistas de la organización se concentraron ante una de las oficinas de la entidad financiera en Madrid. Algunos pegaron carteles con imágenes de animales amenazados, como el jaguar, el manatí amazónico o la nutria gigante, en las cristaleras de la fachada exterior del edificio. Otros desplegaron una pancarta con una fotografía de un jaguar en la que se leía: «Santander no está matando. El Banco Santander financia la deforestación en la Amazonía». Otros dos activistas desplegaron otra pancarta con la frase: «Santander: deja de financiar a JBS», junto al lema del banco: «Es el momento».
JBS no solo se ha convertido en la segunda mayor cárnica del mundo a costa del sufrimiento de millones de animales considerados de granja (vacas, ovejas, cerdos y aves), sino también de las especies salvajes. Para alimentar a los animales en explotaciones ganaderas, JBS ha destruido incontables hectáreas de selva amazónica para convertirlas en pastos o cultivos de soja con los que se fabrica el pienso que se exporta a las granjas de numerosos países, con las consiguientes emisiones y abuso de recursos.
JBS acumula un largo historial de promesas incumplidas sobre el freno de la deforestación en su cadena de suministro. Ya en 2009, la compañía se comprometió a eliminar la deforestación, directa e indirecta, antes del año 2011, tras a publicación del informe Slaughtering the Amazon, de Greenpeace International.
Posteriormente, JBS retrasó la fecha a 2025, y ya no para eliminar cualquier tipo de deforestación, sino solo la ilegal, si bien este mismo año la BBC se ha hecho eco de una investigación de Global Witness que señala que el 75% de los proveedores de JBS ubicados en territorio de jaguares en los estados de Pará y Mato Grosso han infringido la legislación forestal en los últimos cinco años. Más de 27 millones de hectáreas del hábitat de estos felinos se ha transformado en tierras de cultivo en ambos estados.
Actualmente, JBS afirma que su cadena de suministro estará libre de deforestación en 2035, y en 2040 conseguirá las cero emisiones netas, lo cual se traduce en el mismo impacto o superior «compensado» con acciones ambientales que ni siquiera tienen que desarrollarse en el mismo lugar donde ha tenido lugar el impacto inicial.


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