Llevar a perros a manifestaciones no es adecuado para su bienestar, advierten los etólogos

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Las grandes aglomeraciones y el ruido pueden generar situaciones de estrés para los animales

Las manifestaciones suelen generar un ambiente altamente estresante para la mayoría de los perros. Así lo ha advertido el Grupo de Medicina del Comportamiento (Gemca) de la Asociación de Veterinarios Españoles Especialistas en Pequeños Animales (Aepa), que ha publicado una serie de recomendaciones sobre la presencia de perros en manifestaciones y ha advertido de los riesgos que esto conlleva para su bienestar.

Estas recomendaciones surgen tras meses de movilizaciones del colectivo veterinario y las personas responsables de animales contra el Real Decreto 666/2023, que regula y limita la dispensación de medicamentos veterinarios en clínicas. Estas manifestaciones y protestas han contado, en numerosas ciudades, con la presencia de perros, pero esta es también habitual en actos similares por otras causas, relacionadas o no con los animales. Es frecuente ver perros temblando o con actitud miedosa en manifestaciones de todo tipo, algo de lo que los etólogos llevan tiempo advirtiendo.

«Es comprensible pensar que visibilizar a los animales como parte afectada de esta normativa pueda ayudar a reforzar el mensaje de nuestras protestas. Sin embargo, creemos que es fundamental considerar cuál es el impacto real de estos entornos en su bienestar. La evidencia científica y la observación directa nos muestran que las manifestaciones pueden ser entornos altamente estresantes para la mayoría de los perros, con consecuencias inmediatas, pero también a largo plazo», apuntan.

Los expertos plantean estas recomendaciones como parte de una reflexión, y no como una crítica: «Sabemos que muchas personas llevan a sus animales por el afecto, el vínculo o el simbolismo que representan», indican. «Por eso, creemos necesario informar sobre los riesgos presentes en estas situaciones, desconocidos en ocasiones, para que cada persona pueda tomar decisiones informadas sobre si llevar o no a su animal, siempre priorizando su bienestar», añaden.

El grupo hace referencia al exceso de ruidos en manifestaciones, que para los perros implica una experiencia sensorial abrumadora, ya que «poseen una sensibilidad auditiva muy superior a la humana. Estos significa que sonidos como gritos, megáfonos, silbatos o cencerros, comunes en las protestas, pueden percibirse por ellos de una forma mucho más intensa», manifiestan. El estrés puede aumentar si los estímulos son continuos y proceden de múltiples fuentes.

Por otro lado, las multitudes tampoco son entornos adecuados porque «un 20% de los perros pueden percibir el contexto de las aglomeraciones que suponen las manifestaciones como amenazador, incluso si son individuos sociales», alertan.

Para los perros, los movimientos bruscos o inesperados y la imposibilidad de anticipar los hechos puede generar un entorno social difícil de gestionar a nivel emocional. A ello se suma que su altura les impide ver con claridad a su alrededor, lo que aumenta su sensación de vulnerabilidad.

Además, los perros presentes en manifestaciones suelen ir atados entre la multitud o en brazos, lo que les impide alejarse para gestionar de forma autónoma su estrés. «Esta ausencia de control sobre la situación puede derivar en el desarrollo futuro de miedos y fobias, y en algunos casos, de trastorno de estrés postraumático», sostienen.

Los etólogos destacan que aunque la manifestación pueda ser breve, el impacto emocional en los animales puede extenderse en el tiempo. «La aparición o el agravamiento del miedo puede alterar la vida diaria del animal, generando ansiedad, rechazo a entornos urbanos, hipervigilancia o generalización del miedo a otros contextos», indican.

«En una manifestación, los estímulos positivos, como el contacto con la familia, suelen ser escasos, mientras que los potencialmente negativos, es decir, aquellos que pueden ocasionar miedo en el animal, son frecuentes», señalan, si bien las señalas de malestar en los perros pueden pasar desapercibidas y no siempre resultan evidentes, ya sea porque sus responsables están centrados en otros aspectos de la protesta o porque las interpretan erróneamente como excitación positiva.

Algunas de estas señales pueden ser rigidez corporal, postura encogida, orejas hacia atrás, jadeo excesivo, mirada fija o evasiva, hipervigilancia, temblores, bostezos, ceño fruncido o relamerse la nariz.

El Gemca recomienda evitar llevar a perros a manifestaciones, especialmente si suelen reaccionar con miedo ante las personas, otros perros o los ruidos fuertes, o si son cachorros, puesto que son más sensibles. Si se acude con un perro, los etólogos recomiendan caminar manteniendo una distancia amplia, de entre dos y tres metros, con otros individuos o perros desconocidos, preferentemente en los laterales o a la cola de la marcha para facilitar la salida si el animal se estresa; y asegurarse de que este está habituado a zonas de gran afluencia de personas. También señalan la importancia de no dejar de observarlo y de trasladarlo a una zona tranquila si se aprecian signos de estrés.

Fuente: Animal’s Health.

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