‘Dog House’: la realidad del abandono de perros en la televisión pública

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Televisión Española comenzó el mes de julio con un amplio despliegue de medios en los encierros de San Fermín, donde varios toros son obligados a correr por las calles de Pamplona cada día durante una semana mientras son hostigados por la multitud, y por la tarde son torturados hasta la muerte en la plaza. Finalizados los encierros, el pasado martes, 15 de julio La 1 estrenó Dog House, la adaptación española de un programa que se ha emitido en varios países del mundo en el que se buscan segundas oportunidades para perros sin hogar. Es curioso cómo en pocos días la televisión pública ha pasado de cosificar a los animales como si fueran elementos inertes de un show a mostrar un poco de empatía por seres de otra especie que lo han pasado mal, aunque seguramente no tan mal como los toros. Al final la televisión es un reflejo más del pensamiento especista.

Pero más allá del especismo perceptible allá donde miremos, puede que no se le esté dando la importancia que merece al hecho de que la televisión pública por fin haya puesto el foco en un problema tan serio como el del abandono de animales. Eso sí es servicio público, y no la emisión de festejos taurinos que son rechazados por una amplia mayoría social. En su primer programa, Dog House cosechó muy buenos datos de audiencia, y que siga así.

El programa, presentado por la cantante Chenoa, sigue el proceso de diferentes familias o personas que deciden adoptar un perro desde que acuden al refugio hasta sus primeras semanas con el animal en su nuevo hogar. Tras conocer a los posibles adoptantes, cómo son sus vidas y qué tipo de perro buscan, los miembros de la protectora se reúnen para encontrar al candidato ideal para después presentárselo. Si hay buenas vibras entre ambos, el animal se va en adopción, y unas semanas después las cámaras vuelven a su casa para comprobar cómo se ha adaptado.

Dog House refleja muy bien cómo es un proceso de adopción, aunque de manera muy resumida, e incluso se repiten las «palabras mágicas» que a menudo escuchan las personas que gestionan protectoras de animales: «Un perro pequeño«. Los canes de mayor tamaño siguen siendo ignorados, a veces por razones fundadas, otras veces por puro desconocimiento y prejuicios.

El programa, además, repasa cómo han sido las vidas de los animales del refugio antes de llegar allí, o lo que se conoce o se supone de ellas. Asimismo, narra las historias vitales de las personas que acuden para adoptar. Es este el único punto en el que tal vez podemos hacer una crítica negativa a Dog House: por supuesto que los perros pueden ser un apoyo emocional fundamental en nuestros peores momentos, pero adoptar con la única finalidad de cubrir este vacío es un error. Adoptar conlleva una responsabilidad de por vida. Debemos desprendernos de la idea de que los perros son animales de compañía y empezar a verlos más como animales de familia. Los animales de compañía no existen, como tampoco existen los de servicio, de caza, de consumo, de laboratorio o de circo. En todos los casos, son individuos sintientes con sus propios intereses y necesidades que pueden no coincidir con los nuestros o con lo que esperamos de ellos.

Por contra, el programa sí refleja bastante la responsabilidad que implica adoptar un perro en familias con niños y niñas que son quienes piden al animal, puesto que se les hace entender que no se trata de un juguete o un pasatiempo, sino de un hermano pequeño de otra especie al que es necesario cuidar.

Nos queda mucho por ver. Dog House seguirá emitiéndose a lo largo del verano, puede que a propósito del abandono de animales en vacaciones, si bien en realidad este es atemporal. Muchas personas desconocen que buena parte de los abandonos tienen lugar en pleno invierno, en febrero, después de la temporada de caza. O que la mayoría de los perros en refugios son de razas utilizadas precisamente para la caza, o la ganadería, y no de razas criadas para su venta, sin restar importancia al grave problema que suponen también los criaderos. Seguramente el nuevo programa de La 1 nos muestre estas distintas caras del abandono.

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