Donar animales domésticos a los zoos es una práctica más común de lo que se cree

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El zoológico de Aalborg ha hecho una petición pública, pero la mayoría de los centros lo hacen a puerta cerrada

La petición de donaciones de animales domésticos por parte del zoo de Aalborg (Dinamarca) para alimentar a sus depredadores ha llenado los titulares de los medios de comunicación de todo el mundo y ha indignado a miles de personas incapaces de comprender cómo alguien puede entregar al animal con el que convive para que sea depredado por grandes felinos.

Los medios se han hecho eco de la noticia refiriéndose a los animales domésticos como «mascotas no deseadas», pero en la práctica, la mayoría de los animales carnívoros en zoológicos son alimentados con carne procedente de la industria ganadera. Sin embargo, que los particulares «donen» a los animales de los que son responsables es una práctica más común de lo que se cree. Así lo corrobora Darrell Sawczuk, ex trabajador de un zoológico británico que se hizo vegano durante esta experiencia y hoy trabaja como responsable de redes sociales del medio Plant Based News.

Sawczuk confirma que los zoos reciben animales «no deseados» de forma «generalizada» para alimentar a sus depredadores. También señala que el zoológico de Aalborg es solo uno de los muchos zoos que realizan este tipo de solicitudes, aunque la mayoría lo hace a puerta cerrada.

Donar caballos era «algo habitual», según Sawczuk, pero los animales llegaban ya muertos, a diferencia de Aalborg, donde son sacrificados dentro de sus instalaciones. Los trabajadores se encargaban de trocear los cuerpos de los animales y alimentar con ellos a tigres o leones, según su testimonio.

«Esta es solo una de las muchas prácticas poco éticas que son habituales en la industria de los zoológicos», sostiene. «Incluso diría que es una práctica muy extendida. Simplemente prefieren mantener estas cosas en secreto para proteger sus beneficios».

El propio zoológico de Aalborg se ha visto en la obligación de aclarar que alimentar a los depredadores en cautividad con animales sanos a los que se refiere como «mascotas» es habitual en Dinamarca.

Aunque el zoo danés se ha justificado alegando que su petición responde a un intento de aportar a los carnívoros su dieta natural, para Sawczuk esto solo demuestra lo antinatural que es la existencia de depredadores en los zoológicos. La solución para estos animales no es ser alimentados con conejos, cobayas, gallinas o pollos de particulares, sino el fin de los zoos.

«Por supuesto que los carnívoros necesitan comer otros animales, pero hay una gran diferencia entre un lince que caza un roedor en su hábitat y un cuidador de zoológico que arroja un animal muerto, que no tuvo oportunidad de defenderse, a un recinto», expresa. «Lo que pide el zoológico de Aalborg, y lo que ya están haciendo muchos otros zoológicos del planeta, no es natural», puntualiza.

¿Mascotas?

Tanto el zoo de Aalborg como los medios que se han hecho eco de su petición han utilizado el término «mascotas» para referirse a animales domésticos como los conejos, las cobayas, las gallinas, los pollos o los caballos. Aunque esta palabra cosifica a los animales, habitualmente se utiliza para referirse a perros y gatos, y en menor medida, a algunas aves y peces, pero ninguno de estos animales, salvo los gatos, se menciona explícitamente en las declaraciones del zoo. Una vez más, es posible intuir que la mayor parte de la carne que reciben los animales en cautiverio en Aalborg son considerados de granja, lo que ha aliviado a algunos usuarios en redes sociales, y esto no deja de ser preocupante.

La noticia no solo sirve para reflexionar sobre el sentido de los zoológicos, sino también sobre la forma como nos referimos a los otros animales y la consideración que tenemos hacia estos. Si no se hubiera utilizado el término «mascotas», puede que no se hubiera desatado tal indignación y que la petición del zoo no hubiera trascendido a los medios internacionales, pese a que todos los animales son seres sintientes, ya sean considerados de consumo o de familia.

En las declaraciones del director del zoo, solo aparece una mención a los gatos como uno de los posibles alimentos para los felinos salvajes en cautiverio, pero no se habla de los perros. Las cobayas y conejos también se catalogan como «mascotas», aunque los conejos en algunos países también son consumidos como productos. Asimismo, las gallinas y pollos son criados, tanto en granjas como por particulares, por sus huevos y su carne, respectivamente.

En cuanto a los caballos, aunque pueden despertar una mayor sensibilidad que los pollos o las gallinas, siguen sin ser plenamente considerados animales de familia, ya que casi siempre son utilizados para montar sobre ellos o como un pasatiempo. Es habitual que cuando se hacen mayores, se ponen enfermos o sus responsables dejan de tener interés por su mantenimiento, que suele resultar muy caro, se deshagan de ellos enviándolos al matadero. Esto también es común en las hípicas. El zoo de Aalborg acaba de revelar que este tipo de centros son otro de los destinos a los que se dirigen los caballos explotados, tanto por particulares como por entidades dedicadas a la equitación.

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