Las corridas de toros con muerte fueron prohibidas en 2011 en la ciudad, y hoy se desaconseja el uso de la infraestructura por su deterioro
La Plaza de Toros de Quito (Ecuador) será demolida tras años en desuso. Inaugurada en 1960 y con capacidad para alrededor de 15000 personas, ha sido el epicentro de la tauromaquia en el país durante décadas, con grandes eventos taurinos, aunque también ha sido utilizada para conciertos y otros eventos cultuales y artísticos.
En 2011, un consulta popular propuesta por el Gobierno de Rafael Correa desembocó en la prohibición de la matanza de animales en espectáculos públicos en la capital ecuatoriana, lo que supuso el fin de las corridas de toros en la ciudad, que se convirtió en pionera en este sentido en Latinoamérica.
Desde entonces, se han organizado algunos eventos taurinos sin muerte, pero la plaza se ha ido deteriorando y a día de hoy las autoridades desaconsejan su uso para otras actividades o espectáculos. A ello se suman las quejas vecinales por el ruido de los conciertos que han tenido lugar en la instalación en los últimos años.
Sin embargo, según medios locales podría construirse otra plaza más pequeña tras la demolición de la actual, en el mismo punto de la ciudad y también disponible para espectáculos de diversa índole. El terreno restante se utilizaría con fines inmobiliarios, ya que es de titularidad privada. La administración pública ha declarado que no tiene capacidad de decisión sobre la infraestructura y se mantendrá al margen de los futuros cambios.
También se baraja la reconversión del lugar en un centro comunitario para la organización de actividades recreativas, culturales y sociales, dentro de la iniciativa Quitopía, que apuesta por una ciudad participativa e inclusiva.
La prensa local, además, ha indicado que la demolición tendrá lugar antes de finalizar el año.


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