El sufrimiento oculto de los animales en el país con más reputación en conservación

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Las especies salvajes en Kenia viven bajo la amenaza de las granjas que crían individuos en cautividad para el turismo

La cría comercial de animales salvajes en Kenia esconde un profundo sufrimiento, riesgos para la salud y amenazas para la conservación de las especies, que acaban de ser revelados en una investigación de World Animal Protection Africa. Kenia mantiene en la actualidad una reputación internacional como líder en conservación de la vida silvestre, que se ha visto empapada por la publicación de este documento.

El informe Tras las rejas: destapando la cruel cría de animales salvajes en Kenia ha surgido de varios meses de investigación encubierta, y documenta cómo cocodrilos, jirafas, avestruces, tortugas, primates e hipopótamos son criados y confinados en todo el país bajo el pretexto de la conservación y el turismo. Este tipo de cría «no tiene que ver con la conservación, sino con el lucro a expensas del bienestar animal», lamentan desde World Animal Protection, que llama a un cambio urgente en las políticas.

World Animal Protection ha entregado oficialmente el informe al Ministerio de Vida Silvestre y Turismo de Kenia, e insta a las autoridades a poner fin a la explotación de animales salvajes y sentar un precedente en el respeto hacia la fauna silvestre del país.

Graves problemas de bienestar

Los activistas documentaron hasta 55 instalaciones, y en todas se desvelaron graves problemas de bienestar, como hacinamiento en espacios estrechos, lesiones sin tratar, infestaciones por parásitos, mala alimentación y comportamientos estereotipados fruto del estrés severo.

Los lugares turísticos que ofrecían contacto cercano con animales salvajes carecían de medidas básicas de higiene, como el lavado de manos, lo que supone un riesgo para la salud pública y la posibilidad de transmisión de enfermedades zoonóticas.

La organización recuerda que la cría de animales salvajes para fines comerciales, lejos de proteger la vida silvestre, aumenta la demanda de individuos capturados en la naturaleza, alimenta el comercio ilegal y la pérdida de biodiversidad. Esto contradice la afirmación de que esta actividad contribuye a la conservación.

Animales capturados en su hábitat

La investigación también reveló que algunas granjas completan sus poblaciones cautivas con animales salvajes capturados en su hábitat, una práctica que no solo amenaza la conservación de las especies en libertad, sino que se aprovecha de lagunas jurídicas con las que los traficantes pasan por legales los animales obtenidos de forma ilegal.

Muchas granjas operan como actividad turística y ofrecen a los visitantes tocar, alimentar o fotografiarse con los animales. Esto «causa un estrés y un sufrimiento inmenso a los animales involucrados, al tiempo que induce al error a los turistas haciéndoles creer que están apoyando la conservación», señalan desde World Animal Protection. «En realidad, la verdadera conservación consiste en proteger a los animales en sus hábitats naturales, no en mantenerlos entre rejas para entretenimiento«.

Esta actividad, además, atenta contra el patrimonio natural del país y socava los esfuerzos de los kenianos que ofrecen un turismo responsable y respetuoso con los animales, basado en la observación desde la distancia. También «promueve la mercantilización, tratando a seres sintientes como simples activos generadores de ganancias».

World Animal Protection insta al Gobierno de Kenia a:

  • Llevar a cabo una auditoría nacional exhaustiva de las granjas de animales salvajes y las instalaciones de cautiverio, cerrar y procesar judicialmente a aquellas que explotan a los animales.
  • Rescatar y reubicar a los animales en santuarios acreditados donde puedan recibir los cuidados adecuados.
  • Aplicar una moratoria sobre la expansión de la cría de animales salvajes y eliminar gradualmente las granjas existentes.
  • Apoyar medios de vida alternativos para las comunidades que actualmente se dedican a la cría de animales salvajes.
  • Reforzar las leyes para prevenir el comercio ilegal y la explotación.
  • Prohibir las interacciones entre animales y visitantes que causan sufrimiento y aumentan el riesgo de zoonosis.
  • Sensibilizar sobre los peligros de la cría de animales salvajes.

La organización advierte: «Si no se toman medidas urgentes, los esfuerzos de Kenia en materia de biodiversidad y conservación podrían enfrentar consecuencias a largo plazo y potencialmente irreversibles», y concluye que «la cría de animales salvajes no es una solución sostenible para Kenia ni para ningún otro país».

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