Dos cartas abiertas por un ecologismo que reconozca el impacto de la ganadería extensiva

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Las principales entidades ecologistas todavía defienden el modelo de cría no intensiva de animales

La organización Rebeldes Indignadas ha publicado dos cartas abiertas en defensa de un ecologismo que reconozca el impacto real de la ganadería.

La primera carta va dirigida a la plataforma Stop Ganadería Industrial. En ella, Rebeldes Indignadas pide que se deje «de silenciar la principal medida» contra este modelo ganadero: «La transición a dietas vegetales«. La entidad define una «desinformación y negacionismo» en el actual movimiento ecologista por defender «actividades tan nocivas como la ganadería extensiva».

La carta se reproduce a continuación.

A la coordinadora Stop Ganadería Industrial y todas sus entidades afiliadas,

Desde Rebeldes Indignadas, escisión de movimiento ecosocial y climático internacional Rebelión Científica, y al hilo de la Carta Abierta a las grandes ONGs ecologistas anteriormente publicada con apoyo, por ahora, de una treintena de organizaciones, os transmitimos nuestra grave preocupación por la desinformación y negacionismo que impera en el ecologismo y en la lucha contra la ganadería industrial sobre cuestiones fundamentales que afectan a los pilares de dichos movimientos y os trasladamos con urgencia una serie de propuestas para su debate en el encuentro que tenéis el próximo sábado 29 de noviembre en Madrid.

Desde que surgió Rebeldes Indignadas hace un año y medio estamos denunciando la manera en que movimientos ecologistas y sociales silencian sistemáticamente la que es la medida reconocida por la ciencia de consenso como más urgente y de mayor impacto para acabar con la crisis climático-ecológica y sus derivadas sociales de salud y desigualdad: la transición a dietas vegetales. Pues la industria alimentaria de explotación animal es reconocida por dicha ciencia de consenso como principal fuente de nuestra actual superación de límites planetarios, o sea, de las condiciones de habitabilidad en la Tierra: el mayor desafío de la historia. Dicha industria emite más gases de efecto invernadero que el transporte mundial, es la principal causa de extinciones masivas, contaminación, problemas de salud humana, desigualdad, inseguridad alimentaria e hídrica y de holocausto animal.

Por otro lado, evidentemente, y no nos engañemos, la transición a dietas vegetales sería la única medida real para acabar con la ganadería industrial. Sin embargo, se opta por discursos que silencian esta cuestión clave y, en su lugar, se defienden actividades indefendibles, como la ganadería extensiva, reconocida por esa misma ciencia de consenso como tres veces más dañina para la emergencia climática y de biodiversidad que la industrial. Sobre este espinoso tema hemos publicado numerosos informes que reúnen centenares de estudios científicos del más alto perfil, incluidos del papel de la ganadería extensiva como principal causa de deforestación y de incendios, como pruebas de cargo contra esa otra pseudociencia minoritaria tan en boga en el ecologismo que disemina bulos sobre las bondades de la ganadería extensiva.

La industrial es, por supuesto, mucho peor para los animales no humanos y, quizás, para ciertas formas de contaminación, y deber ser erradicada de inmediato, pero es ilusorio pretender que tal cosa sea posible si desde los propios movimientos ecosociales se sigue eludiendo a pesar de las evidencias, el elefante en la habitación: la transición a dietas vegetales.

El movimiento ecologista tiene grave responsabilidad en dicha desinformación, como hemos denunciado en la mencionada Carta Abierta y documentado profusamente en el informe «Oculto a primera vista«, resultando en una desinformación de la ciudadanía global sobre la más importante medida ante la mayor crisis de la historia, que brilla por su ausencia del discurso público.

Hacemos un llamamiento a SGI y sus entidades afiliadas a abandonar esa vía sin salida y unirse a la ola del cambio que desde RI y otras organizaciones estamos promoviendo, basándonos siempre en el más riguroso estudio y la elaboración de pensamiento crítico. Ante una crisis sistémica de este calibre no podemos seguir eludiendo las verdades incómodas ni poniéndole parches al Titanic que se hunde. Hay que atar todos los cabos y atacar el meollo del problema.

Os invitamos a debatir este giro en el encuentro del próximo sábado 29 para lo cual nos ponemos a vuestra disposición para exponer el problema en vuestra reunión de la tarde. Ofrecemos igualmente formaciones sobre el tema, presenciales u online para todas vuestras organizaciones. Y os invitamos a sumaros al cambio, a la Carta Abierta, a nuestra campaña «No escojáis la Extinción» y a una coordinación efectiva para un cambio profundo y un futuro vivible, para lo que os invitamos a contactarnos.

Segunda carta

La segunda carta abierta se dirige, específicamente, a las organizaciones Greenpeace, Ecologistas en Acción y Amigas de la Tierra. El texto se reproduce a continuación.

Desde Rebeldes Indignadas, escisión de Rebelión Científica, y al hilo de la Carta Abierta a las grandes ONGs ecologistas anteriormente publicada con apoyo, por ahora, de una treintena de organizaciones, manifestamos nuestro rechazo a:

  1. la desinformación diseminada de forma habitual por Greenpeace, Ecologistas en Acción y Amigas de la Tierra en su defensa de las supuestas bondades de la ganadería extensiva para la lucha climática y ecológica;
  2. y, sobre todo, expresamos nuestro rechazo del silenciamiento y marginación que en dicha organización se realiza de la que la ciencia reconoce como principal medida ante la crisis climático-ecológica: la transición a dietas basadas en plantas,
  3. así como el silenciamiento que practican de la medida más necesaria para el fin de los combustibles fósiles: el decrecimiento profundo.

1 – La literatura de consenso científico reconoce a la ganadería extensiva como la más dañina y determinante en las crisis climática y de biodiversidad: alrededor de tres veces más dañina que la industrial, como se puso de relieve de forma incontestable ya con el célebre informe de FAO de 2006 e innumerables otros desde entonces que pueden ver reunidos aquí: https://metabody.eu/es/por-que-no-es-defendible-la-ganaderia-extensiva/. Es bien sabido, como se documenta en los informes mencionados, que la ganadería emite más gases de efecto invernadero que el transporte mundial, sobre todo metano de la digestión de rumiantes, y óxido nitroso del estiércol, correspondiendo en torno a tres cuartas partes de dichas emisiones a la ganadería extensiva. Pero además esta es la actividad humana que más superficie terrestre ocupa (solo superada por la pesca en los océanos) con cerca de 3.000 millones de hectáreas de pastos que, además de ser fuente de contaminación de la tierra, desplazamiento de otras especies y degradación de ecosistemas y suelos, representa la principal fuente de destrucción de sumideros de carbono: los bosques y suelos que se reconocen como principal solución a la crisis climática, como parte esencial de las llamadas NBS (Nature Based Solutions) o soluciones basadas en la naturaleza, ya que no permite la existencia del bosque en el territorio que ocupa, con lo que se dejan de absorber los gases de efecto invernadero que el bosque podría contener a largo plazo. Esto contribuye a generar temperaturas cada vez más altas a nivel global, que agravan la virulencia de los incendios.

Así pues la ganadería extensiva es a la vez la actividad humana que más emisión de gases genera y que más sumideros de carbono elimina. De hecho, según recogemos en los el estudio «Los incendios se apagan en tu Plato» y el artículo «Incendios: la ganadería es la causa principal, no la solución» la ganadería extensiva es, desde hace milenios y a nivel mundial, la principal fuente de deforestación, representando en torno al 80% de la deforestación tanto en la Amazonía como en España, llegando a alcanzar el 95% en algunos casos documentados como Asturias. Pueden acceder a las fuentes precisas de esta información en los estudios mencionados. Afirmar que la ganadería extensiva es una respuesta al a crisis climática es afirmar que quien crea problema representa la solución, una falsedad que el lobby ganadero se ha dedicado a expandir, a sabiendas de su poder destructivo, y con la complicidad imprescindible de organizaciones como esta. De hecho en nuestro Informe «Oculto a Primera Vista» denunciamos cómo el lobby ganadero infesta, no solo las instituciones como FAO, el IPCC, Bruselas o los gobiernos, sino al propio movimiento ecologista, y por supuesto los medios de comunicación, como también denunciamos en nuestra Carta Abierta a las grandes ONGs ecologistas, a la que se han adherido de momento un treintena de organizaciones. Dicho lobby genera una contraliteratura pseudocientifica minoritaria dedicada al negacionismo de cuanto aquí manifestamos, literatura que desmontamos en el mencionado Informe.

2 – Por ello, sobre todo, consideramos inadmisible que silencien la medida que en sí misma tiene más repercusiones para frenar la emergencia climática y ecológica: la transición a dietas basadas en plantas, como consta en más de un centenar de informes científicos del más alto perfil, que pueden ver resumidos en el informe Alimentos de Destrucción Masiva.

    Esto es conocido por Greenpeace, Ecologistas en Acción y Amigas de la Tierra, pues figura marginalmente en algunos de sus informes no obstante lo cual la organización no dedica una sola campaña a defender esta medida fundamental, al revés, la evita y silencia habitualmente, por considerarse un tema demasiado incómodo, de modo que las bases del movimiento ecologista la desconocen. Consideramos que esto supone un negacionismo inaceptable de la que es ya claramente reconocida como, con diferencia, la principal fuente de superación de Limites Planetarios.

    3 – Por otro lado, en en relación con los combustibles fósiles, es inaceptable que silencien la principal medida: el decrecimiento profundo, sin el cual es ilusoria cualquier vía que vaya hacia una reducción, no digamos ya erradicación de las energía fósiles. En su lugar Greenpeace, Ecologistas en Acción y Amigas de la Tierra confunde y coopta al ecologismo defiendo medidas que favorecen a las industrias y redundan en el Greenwashing, con graves impactos ecológicos, como en el caso de la proliferación sin freno de energías “renovables”. Del mismo modo que elude de forma irresponsable el tabú de la superpoblación, ese otro pilar histórico de la crisis que urge abordar desde un debate público radicalmente democrático, en vez de silenciarse.

      Greenpeace, Ecologistas en Acción y Amigas de la Tierra se comporta en todo ello como una empresa o partido político que mira antes por sus intereses de empresa y de no perder cuotas de afiliados y no dañar su imagen pública tocando temas incómodos, que por la defensa de la verdad más acuciante ante la mayor crisis de la historia. Con ello coopta de forma inaceptable al único movimiento con voz suficiente para romper el muro de silencio que al respecto imponen gobiernos, empresas y medios de comunicación: el movimiento ambientalista global. Con ello Greenpeace, Ecologistas en Acción y Amigas de la Tierra contribuyen a abocar a la humanidad y millones de otras especies a un escenario de extinción inminente. Si hay algo aun más grave que el silencio de los gobiernos, es el del propio ecologismo. Para este silencio no hay excusa posible y como tal lo vamos a denunciar de ahora en adelante y cada vez con mayor intensidad.

      Desde Rebeldes Indignadas lanzamos un llamamiento y una exigencia a Greenpeace, Ecologistas en Acción y Amigas de la Tierra, a que deje de desinformar al movimiento ecologista por partida triple:

      1. que deje de diseminar desinformación sobre supuestas bondades de la ganadería extensiva o la pesca tradicional, reconociendo que esta es tanto o más dañina para la crisis, que la ganadería industrial;
      2. que deje de silenciar la principal medida ante la crisis climático-ecológica, la transición a dietas vegetales, poniéndola como merece en el epicentro de sus políticas y campañas;
      3. y que deje de silenciar la segunda más urgente medida para el fin de la segunda principal causa de la crisis: el inevitable decrecimiento como única medida para acabar con los combustibles fósiles.

      Quedamos a vuestra disposición para posibles reuniones donde hablar de estas cuestiones y para informaros más detalladamente de las cuestiones mencionada si así lo precisárais con talleres, charlas o formaciones. En caso de que persistan en los gravísimos sesgos y desinformaciones descritos nos reservaremos el derecho a realizar las denuncias y protestas en todos los medios y formas que veamos oportunos.

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