Este factor aumenta el riesgo de muerte no natural
Más de la mitad de los linces ibéricos (60%) viven fuera de espacios naturales protegidos. Esto aumenta el riesgo de muerte no natural. Por ello, los expertos se enfrentan al reto de dirigirlos hacia áreas protegidas tras la recuperación de la especie.
Gracias a los esfuerzos de conservación, el lince ibérico no se ha extinguido, pero todavía está amenazado por la crisis climática, una escasa diversidad genética que podría corregirse con un mayor movimiento de las poblaciones y sus hábitats en entornos no protegidos.
En 2024, el 6’5% de los linces ibéricos murieron por atropellos. En Andalucía, el 10% de las carreteras se encuentran en el cerca del 5% del espacio ocupado por el lince ibérico.
Supervivencia
A principios de los 2000, se contabilizaban menos de 100 linces ibéricos. Pero en 2024 la población superó los 2400 individuos, con más de 500 hembras, un factor clave para garantizar la reproducción y la supervivencia de la especie. El reto actual es alcanzar las 1100 hembras para que la especie pase a un estado de conservación «favorable», según los criterios de la Unión Internacional de conservación de la Naturaleza (UICN).
En 2025, han nacido 62 crías de lince ibérico entre España y Portugal, en los centros de reproducción en cautividad para la liberación de individuos en la naturaleza. En la temporada reproductiva, se formaron 32 parejas que dieron lugar a 25 gestaciones completas. Con una tasa de supervivencia del 77%, 48 de estas crías (23 machos y 25 hembras) han salido adelante, la cifra más alta de los últimos registros.
Nueve de las crías permanecerán en cautividad para la reposición de reproductoras (cinco machos y cuatro hembras), a los que se unirá la lince Vidar, ciega, procedente de la población silvestre de Doñana. Los 39 felinos restantes se liberarán a principios de este 2026.
Fuente: EFE Verde.


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