Grupos de cazadores han recibido millones de libras de dinero público, incluyendo ayudas por la pandemia
El sector cinegético de Reino Unido ha recibido más de 2,4 millones de libras esterlinas (2’77 millones de euros) desde la prohibición aprobada hace dos décadas. Esta medida, entre otros asuntos, acabó con las cacerías con perros. Así lo ha revelado un informe de Protect the Wild y Grantham Against Bloodsports (GAB), basado en una larga investigación que incluye registros públicos y solicitudes de información.
Glen Black, periodista de Protect the Wild y uno de los autores del informe, aclara que las cifras descubiertas son «probablemente solo una fracción» de la suma total que han recibido los grupos de cazadores en los últimos 20 años.
La mayor parte del aporte percibido por los cazadores procedía de subvenciones agrícolas y desgravaciones fiscales para empresas. Casi medio millón de libras procedía de ayudas en apoyo a la crisis provocada por la pandemia de la COVID-19. Algunos grupos de cazadores han sido especialmente financiados.
«Un pasatiempo delictivo»
«La caza es ilegal y años de pruebas han demostrado que muy pocas cacerías, si es que hay alguna, cumplen la Ley de Caza», sostiene Black. El periodista se pregunta por qué se permite a los cazadores acceder a «beneficios económicos que apoyan directamente la caza de animales salvajes y el incumplimiento de la ley». Esto, señala, «no se aceptaría para ningún otro pasatiempo delictivo».
Según Protect the Wild, algunos grupos han recibido financiación incluso cuando algunos de sus miembros estaban implicados en investigaciones por cacerías ilegales.
«De cara al futuro, creemos firmemente que no se debe proporcionar ningún apoyo financiero a ninguna caza o propietario de tierras que haya sido declarado culpable de actividades ilegales en terrenos subvencionados», apuntan desde GAB.
Ley de Caza y lagunas legales
La caza tradicional del zorro con jaurías de perros se prohibió en Inglaterra y Gales tras la aprobación de la Ley de Caza en 2004. Sin embargo, lagunas legales han permitido la continuidad de ciertas prácticas que sí están permitidas por la normativa, pero que actúan como tapadera de cacerías ilegales.
En este sentido, sigue permitido utilizar perros para el rastreo de los zorros, pero no para matarlos (trail hunting). También se aplican restricciones a la caza de otras especies, como la prohibición del plomo en la munición que se utiliza para matar ciervos o de ciertas razas de perros.
Organizaciones en defensa de los animales han reclamado, desde hace años, que se ponga solución a estas lagunas legales, a través de la prohibición definitiva de la caza de zorros y otras modalidades.


Deja un comentario