El temporal dificulta a estas aves la búsqueda de alimento en alta mar, y muchas mueren por agotamiento o inanición
La oleada de borrascas que sufrió la Península Ibérica entre enero y febrero se saldó con más de 1000 frailecillos muertos o heridos en las playas y en la costa norte de España, durante las primeras semanas del mes de febrero.
En Cantabria, el fin de semana de Carnaval se localizaron 200 frailecillos en dicha situación. 14 de ellos se trasladaron al Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de la Comunidad, donde solo han sobrevivido cuatro. En el País Vasco, la cifra ascendió a 900 aves recogidas en diferentes puntos del litoral de Guipúzcoa, la mayoría muertos; mientras que en Vizcaya se recuperaron 400 aves para su traslado al Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de Gorliz.
Las primeras aves se vieron en Galicia, entre las Rías Baixas y la Costa da Morte. Después, se observaron en Cantabria y Asturias.
Duros inviernos en alta mar
La aparición de aves marinas invernantes como frailecillos, alcas o araos en las costas no es extraña en esta época del año. Los episodios climatológicos adversos de este invierno han afectado principalmente al frailecillo atlántico.
Esta especie cría en el norte de Europa, en países como Islandia, Noruega, irlanda o Reino Unido; y pasa el invierno en la Península Ibérica. La mayor parte de su ciclo vital en invierno transcurre en alta mar, donde se ven debilitados por el paso de temporales que les dificultan la búsqueda de alimento. Muchos mueren por agotamiento e inanición.
Cuando se encadenan distintas borrascas, los frailecillos no pueden moverse a otras zonas para alimentarse y sus reservas terminan agotándose a las pocas semanas.
Ya en 2014, tuvo lugar otro caso similar, que se repitió en 2022.
Fuente: EFE Verde.


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