Dos futuras normativas obligarían a los centros de rescate a aplicar protocolos ganaderos, con riesgo de sacrificios y el fin del voluntariado
La campaña #SantuariosNoSonGranjas ha recogido un total de 14468 firmas en tiempo récord por un marco de protección real para los animales en santuarios. Las firmas se presentaron este viernes a los ministerios de Agricultura y Derechos Sociales, junto a las alegaciones al proyecto de Real Decreto por el que se establecen normas básicas de sanidad animal, autorización y registro de núcleos zoológicos tradicionales de animales, que tramita el Ministerio de Agricultura.
Durante la tarde del 19 de marzo, representantes de más de 30 santuarios de animales caminaron vestidos de luto, con velas y fotografías por Madrid contra lo que definen como su «muerte administrativa». Denuncian que tanto el proyecto de Real Decreto de Agricultura como el de ordenación de núcleos zoológicos de animales de compañía que tramita el Ministerio de Derechos Sociales, del que depende la Dirección General de Derechos de los Animales, ignoran la existencia de los santuarios como centros de rescate y protección de por vida.
Ambos proyectos, cuyos procedimientos se están dando de forma simultánea, equiparan a los santuarios con granjas de producción industrial y los dejan en un limbo legal.
Por una parte, el proyecto de Real Decreto de Núcleos Zoológicos Tradicionales del Ministerio de Agricultura obliga a los santuarios a registrarse como explotaciones ganaderas. Esto implicaría aplicar protocolos de bioseguridad industrial basados en los intereses comerciales ganaderos. No se contempla que los animales en santuarios nunca pasarán a la cadena alimentaria. Así, en casos de detección o prevención de enfermedades, se obligaría a los santuarios al sacrificio de animales sanos. Esta misma medida se aplica en las granjas para garantizar su rentabilidad.
A su vez, el proyecto de Real Decreto de Núcleos Zoológicos de Animales de Compañía del Ministerio de Derechos Sociales excluye a los centros que albergan especies consideradas «de producción». Entre ellas se encuentran caballos, cerdos, gallinas o vacas rescatadas. Esto los deja bajo el control exclusivo del área ganadera y sin protección ética.
«Sentencia de muerte administrativa»
«Estamos ante una sentencia de muerte administrativa. Si estos textos se aprueban, los santuarios se convertirán en búnkeres invisibles donde las visitas y el voluntariado estarán prohibidas y la vida de los animales dependerá de la voluntad del mercado ganadero», señala Fernando Sánchez, portavoz de la campaña #SantuariosNoSonGranjas.
La campaña alude directamente al ministro de Agricultura, Luis Planas; al ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy; y al director general de Derechos de los Animales, José Ramón Becerra, como responsables de lo que califican como un «asedio normativo» sin precedentes. En concreto, hay cuatro puntos que preocupan especialmente:
- Sacrificios preventivos por intereses de mercado. Agricultura quiere obligar a los santuarios a aplicar protocolos de sanidad ganadera.
- Burocracia. Se exigen infraestructuras, vallados industriales, sistemas de desinfección y protocolos de cuarentena diseñados para explotaciones ganaderas. Los santuarios recuerdan que son entidades sin ánimo de lucro y esto los llevaría a la quiebra.
- Fin de la educación y del voluntariado. Se imponen medidas de «bioseguridad» que prohíben o restringen las visitas. Esto impide la labor de concienciación y podría afectar a las donaciones.
- «Limbo» competencial. Los santuarios quedan excluidos de la norma de Derechos Sociales y su Dirección General de Derechos de los Animales, pero sí están recogidos en la de Agricultura.
Qué piden los santuarios
Contra esto, los santuarios piden salir del control ganadero y que se establezca una regulación específica para estos centros. En este sentido, recuerdan que «hay vidas más allá de la explotación» y piden:
- Modificar el Real Decreto de Agricultura con la inclusión de excepciones y matices para los santuarios de animales.
- Que Derechos Sociales asuma la competencia de los santuarios como centros de protección animal.
- El reconocimiento legal de los santuarios como centros de recate, y no como granjas.
La unión de una treintena de santuarios aspira a evitar la aprobación de los dos reales decretos tal como están planteados. El objetivo: no condenar a los santuarios a una muerte técnica y económica que implicaría su cierre.
Marcha por Madrid
La caminata del jueves coincidió con la víspera de la fecha límite para presentar alegaciones a la propuesta de Agricultura. Una columna de activistas vestidos de negro recorrió el trayecto entre la Plaza de Cibeles y el Ministerio de Agricultura en una acción simbólica para visibilizar la muerte administrativa a la que se enfrentan los santuarios.
La marcha incluyó una parada frente a la Dirección General de Derechos de los Animales y una exposición fotográfica itinerante hasta que culminó ante el Ministerio de Agricultura, con la lectura coordinada del manifiesto firmado por más de 30 santuarios de todo el país, de manera tanto presencial como virtual.
«La respuesta ciudadana y el éxito del acto demuestran que la sociedad no permitirá que se trate a los animales rescatados como mera mercancía ganadera», expresa Fernando Sánchez.
Manifiesto por el reconocimiento legal de los santuarios de animales o centros de recate
En los santuarios o centros de rescate cada vida importa. Animales que antes fueron explotados encuentran aquí un lugar seguro donde vivir en paz.
No producimos. No comerciamos. No explotamos. Rescatamos, cuidamos y respetamos.
Nuestra labor está alineada con la Agenda 2030, con la sostenibilidad y con el reconocimiento de los derechos de los animales y de su valor propio como seres sintientes.
Hoy existe una oportunidad histórica: que la nueva regulación de Núcleos Zoológicos reconozca de verdad la realidad de los santuarios de animales en España.
En el mes de octubre de 2025, más de 30 santuarios se unieron al manifiesto «Para el Reconocimiento legal de los Santuarios de Animales o Centros de Rescate» y a pesar de todos los esfuerzos, la Administración no solo ha hecho caso omiso de nuestras reivindicaciones, sino que tal y como están redactados actualmente los proyectos normativos sobre núcleos zoológicos, los santuarios podrían verse gravemente perjudicados.
Si estas normas se aprueban, sin reconocer jurídicamente a los santuarios como centros de RESCATE, las consecuencias serían muy graves:
- Prohibición de apertura al público. Los refugios podrían verse obligados a funcionar como instalaciones cerradas, sin visitas, sin voluntariado presencial y sin actividades educativas. Paradójicamente, la norma sí permite visitas en zoológicos o granjas escuela, pero podría impedirlas en centros dedicados exclusivamente al rescate animal.
- Equiparación de los santuarios a explotaciones ganaderas. La regulación actual integra estos centros dentro del sistema de explotaciones animales, lo que supone aplicarles normas diseñadas para actividades productivas, a pesar de que los santuarios no producen ni comercian con animales.
- Límites rígidos al número de animales acogidos. La imposición de capacidades máximas por especie podría impedir que los santuarios rescaten animales en situaciones de urgencia, decomisos judiciales o rescates masivos, incluso cuando disponen de espacio y condiciones adecuadas.
- Restricciones sanitarias a los movimientos de animales. Las nuevas exigencias podrían dificultar el traslado de animales entre santuarios o su reubicación urgente, obstaculizando la cooperación entre centros de rescate.
- Imposición de requisitos estructurales pensados para instalaciones comerciales o ganaderas. La normativa introduce obligaciones administrativas, sanitarias y estructurales que pueden resultar desproporcionadas para entidades sin ánimo de lucro dedicadas al rescate y cuidado permanente de animales. Estas medidas no solo dificultarían el funcionamiento de los santuarios, podrían poner en riesgo su propia supervivencia.
Los santuarios de animales cumplen una función social, ética y ambiental esencial: ofrecen una segunda oportunidad a animales rescatados de la explotación y contribuyen a una sociedad más justa y compasiva. Por eso pedimos el apoyo de la sociedad civil y de las instituciones para impulsar tres medidas fundamentales:
- Reconocimiento legal de los santuarios o centros de rescate como lo que realmente son: centros de protección animal, no explotaciones ganaderas.
- Asignación competencial adecuada, de modo que su regulación dependa del Ministerio de Derechos Sociales y de la Dirección General de Derechos de los Animales, en colaboración con el propio sector.
- Desarrollo de una normativa sanitaria específica, centrada en el bienestar de los animales rescatados y no en criterios diseñados para la producción o el comercio.
Los santuarios representan un modelo ético de relación con los animales y con el planeta.
Reconocerlos legalmente no es solo una cuestión jurídica: es un paso necesario hacia una sociedad más justa.
Cada firma suma fuerza.
Cada apoyo nos acerca a un futuro mejor para los animales rescatados.
Firman el manifiesto:
Almas de Cocoa, Almas veganas, Asociación Animal Dogs Life, Ciudad Animal Brego, Compasión Animal, DOGHORSECITY, El Hogar Fundación, El Paraíso de Nora, El Valle Encantado, En Nuestra Casa de Madera, Espacio Phylae, FESA, Finca Arkadia, La Vida Color Frambuesa, Los Nogales, Refugi La Muntanyeta, Refugio Tximas, Salvando Peludos, Santuario Animal La Manada Cántabra, Santuario Animal Petricor, Santuario Buena Vida, Santuario Corazón Verde, Santuario Espíritu Libre, Santuario Gaia, Santuario Kalma, Santuario Perros Negros, Santuario Pollito, Santuario Rancho Edén, Santuario Vidas Ácratas, Santuario Winston y Vacaloura.






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