Las industrias pesquera y acuícola provocan billones de muertes de animales cada año
Activistas de Animal Save en Valencia y Alicante participaron la movilización internacional con motivo del Día Mundial por el Fin de la Pesca el pasado 28 de marzo. La iniciativa, surgida en 2017, denuncia las prácticas pesqueras y la acuicultura.
Los activistas expusieron imágenes de la pesca y las piscifactorías a través de pantallas y carteles. También pudieron conversar con algunas personas transeúntes interesadas.
Desde València Animal Save, la bióloga Rosa Mas explica que «los animales acuáticos muestran una elevada complejidad social. Para los peces, la comunicación sonora es tan vital como el canto para las aves. Sus vocalizaciones son determinantes para sobrevivir y para llevar a cabo su pleno desarrollo, tanto a nivel individual como grupal, incluyendo reproducción, alimentación y defensa del territorio, si bien apenas estamos empezando a conocer el mundo de voces que existe bajo el agua. Redes y anzuelos dejan tras de sí un silencio mortal».
«Por otra parte, la preocupación por la conservación de los ecosistemas acuáticos es contradictoria con el uso de los animales que en ellos viven, pues la pesca causa graves perjuicios sobre fondos de ríos, lagos y mares, consecuencia del supremacismo y del especismo que considera al entorno y a los demás animales como fuente de recursos que solo tienen valor según el beneficio que se pueda sacar de ellos», añade.
La pesca y la acuicultura en cifras
La pesca y la acuicultura son dos de las actividades humanas que provocan más muertes de animales. Aunque no se conoce con exactitud el número de víctimas, se calcula que al año:
- Entre 787000 y 2’3 billones de peces se capturan directamente en el mar.
- Entre 51000 millones y 167000 millones de peces se crían en piscifactorías anualmente.
- Entre 255000 y 604000 millones de decápodos (gambas, cangrejos o langostas, entre otros) se crían en piscifactorías. No se incluyen los que son atrapados en el mar.
En suma, la cifra de animales víctimas de ambas industrias podría situarse entre 1’5 y 4’1 billones.
«Pensamos en los peces como números o como platos, pero olvidamos que son seres que sienten, que forman familias, que recorren océanos y que, como nosotros, solo quieren vivir. Detrás de cada red, hay una historia de vida arrancada del agua. No se trata solo de ecosistemas y estadísticas, se trata de empatía. Se trata de reconocer que su dolor importa. Que su derecho a existir, libre y en su hogar, es tan válido como el nuestro. Por ellos, por un océano lleno de vida y por un futuro más compasivo, hemos realizado este acto», ha declarado Álvaro Tarancón, coordinador de Dénia Animal Save.
La organización Rebeldes Indignadas ha concluido en un estudio que la pesca es la principal fuente de destrucción de los océanos, seguida de la acuicultura, la ganadería y la avicultura.


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