La organización pide a la Iglesia que condene los espectáculos crueles
Dos activistas de PETA fueron detenidas el pasado 28 de marzo tras bloquear el papamóvil en Mónaco. Lo hicieron en protesta contra la aprobación de la tauromaquia por parte de la Iglesia, durante una procesión del papa León XIV. La entidad pide al pontífice que rompa los vínculos de la institución católica con las corridas de toros y condene estos eventos.
«La violencia de las corridas de toros es totalmente incompatible con las enseñanzas cristianas de bondad y compasión», señala Mimi Bekhechi, vicepresidenta sénior de PETA en Reino Unido y Europa. La organización pide al pontífice que denuncie la tauromaquia «por lo que es: una afrenta a los valores cristianos».
Decenas de miles de toros son torturados y asesinados cada año en los países donde esta práctica sigue siendo legal. Muchos de los eventos en los que tienen lugar estos espectáculos sangrientos se celebran en honor a santos cristianos.
«Contrario a la dignidad humana»
No es la primera vez que activistas de PETA irrumpen en un acto de la Iglesia católica en protesta contra los vínculos entre esta y la tauromaquia. Tampoco es la primera vez que lo hace en presencia del pontífice.
La campaña de PETA para que la Iglesia católica condene por fin la tauromaquia dio comienzo con el papa Francisco, quien escribió en su encíclica Laudato si’: «Todo acto de crueldad hacia cualquier criatura es contrario a la dignidad humana». Ya en el siglo XVI, el papa Pío V trató de prohibir las corridas de toros, que definió como «espectáculos crueles y viles» contrarios a «la piedad y la caridad cristianas».
El propio catecismo católico establece que los humanos no deben «causar sufrimiento o muerte innecesaria a los animales«. Pero durante décadas se ha visto a sacerdotes cristianos en las plazas de toros.


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