El comercio de fauna silvestre conlleva riesgos sobre el bienestar animal, los ecosistemas y la salud humana
Nicaragua exportó más de 11000 animales salvajes durante el mes de enero. La organización World Animal Protection ha expresado su preocupación ante esta cifra, y advierte de que tanto el comercio de fauna silvestre como su cría en cautiverio perpetúan la explotación animal y amenazan la biodiversidad y la salud pública. Estas actividades tienen un alto impacto en el bienestar animal, los ecosistemas y las personas.
«Detrás de cada cifra hay animales sintientes, capaces de sentir miedo, estrés y sufrimiento. La captura, el confinamiento, la cría en cautiverio y el transporte para su comercialización internacional implican riesgos significativos para su bienestar y para los ecosistemas de los que forman parte», apunta Roberto Vieto, asesor de bienestar animal de World Animal Protection.
Aunque la cría en cautividad se ha planteado como una «solución» sostenible para las especies, y de hecho, muchos de los animales exportados proceden de criaderos, esto «no elimina los riesgos estructurales del comercio de vida silvestre», tal como ha documentado World Animal Protection en un informe reciente.
Los animales criados en cautiverio a menudo se mantienen en condiciones artificiales que no respetan sus necesidades. Esta actividad, además, alimenta la demanda internacional de fauna salvaje y facilita el tráfico de animales capturados en la naturaleza. También genera un impacto negativo en las poblaciones silvestres, ya debilitadas por la deforestación, las actividades humanas y la pérdida de hábitats. «El hecho de que un animal haya nacido en cautiverio no significa que su explotación sea ética ni sostenible. Los animales silvestres no son mercancías», añade Vieto.
Muchos animales salvajes se venden como «mascotas» bajo la premisa de que su cuidado es sencillo. Sin embargo, mantenerlos en jaulas o acuarios nunca satisface sus necesidades y los condena a una vida de estrés y sufrimiento constantes.
Debilitar los ecosistemas es debilitarnos
World Animal Protection advierte de que la extracción sistemática de animales de sus ecosistemas o su reproducción masiva en entornos controlados con fines comerciales altera las dinámicas naturales, debilita las poblaciones y puede tener efectos en cascada sobre otras especies.
«La biodiversidad no es un lujo: es la base del equilibrio ecológico y de nuestra propia supervivencia. Cuando debilitamos los ecosistemas, nos debilitamos a nosotros mismos», expresa Vieto.
World Animal Protection recuerda que además del impacto ambiental y ético, el comercio y la cría de animales silvestres suponen riesgos sanitarios importantes. La concentración, manipulación y transporte de animales en condiciones de estrés favorece la propagación de patógenos. Por ello, Vieto afirma que «necesitamos políticas que reduzcan estos riesgos desde la raíz». Riesgos que no están presentes cuando los animales silvestres permanecen en su hábitat natural.
La organización defiende el enfoque One Health, que reconoce la interconexión entre la salud de los animales humanos, los no humanos y el ambiente.
World Animal Protection llama a los gobiernos a fortalecer la normativa, la transparencia y la supervisión del comercio de fauna silvestre, para avanzar hacia modelos que prioricen la protección de los animales en sus hábitats naturales.
«Los animales silvestres tienen derecho a una vida en la naturaleza. Es momento de dejar de verlos como productos de exportación y empezar a protegerlos como los seres sintientes que son. Solo transformando los sistemas que los explotan podremos garantizar un futuro más seguro para animales, personas y el planeta», concluye Vieto.


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