La evidencia científica es clara: están en riesgo la salud de las personas, del ambiente y de los animales salvajes
La carne de caza y los embutidos crudos curados son una de las principales fuentes de exposición al plomo en la dieta en Europa. Así lo confirmó en 2025 un informe de la EFSA. En población infantil, las salchichas crudas curadas, la carne de ciervo y la de jabalí también se sitúan entre las principales vías de exposición al plomo. La EFSA reitera que no puede establecerse un nivel seguro de exposición, sobre todo en niños y niñas de corta edad y bebés.
Ya en 2012, el Comité Científico de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) alertó del riesgo asociado al consumo de carne de caza y recomendó evitarlo en población vulnerable (menores de siete años y mujeres embarazadas o lactantes) cuando los animales hayan sido abatidos con munición de plomo.
El propio Plan Estratégico Estatal del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad recoge el compromiso de eliminar progresivamente el plomo de la munición y los aparejos de pesca.
Por ello, SEO/BirdLife reclama al Gobierno de España que lidere el camino hacia la eliminación del plomo en todos los ecosistemas en Europa, sin excepciones ni retrasos. Con esta finalidad, varias entidades han lanzado una petición que ya han firmado más de 60000 personas, para exigir a las instituciones europeas la prohibición total del plomo en la munición de caza y en los aparejos de pesca, dada la evidencia científica sobre su impacto en la salud de las personas y los animales.
Actualmente, el Comité REACH (Registro, Evaluación, Autorización y Restricción de sustancias químicas) de la Unión Europea debate una propuesta al respecto que introduce excepciones y retrasa la prohibición del plomo.
El plomo en los animales
El plomo también tiene efectos graves sobre el ambiente, ya que permanece en el entorno durante décadas tras su uso en jornadas de caza. Así mismo, se incorpora directamente a las cadenas tróficas de los animales y representa una amenaza para las especies silvestres. Distintas investigaciones han hallado fragmentos de plomo en carnes y embutidos elaborados con trozos de animales abatidos por cazadores.
Este metal contribuye a la reducción de poblaciones enteras de aves de presa y carroñeras cuyo papel ecosistémico es clave, y afecta negativamente en su salud y reproducción.
No solo los animales carroñeros se ven afectados por la ingesta de plomo tras consumir carne de individuos abatidos y abandonados en el campo, sino también otras especies como las aves acuáticas. Estas pueden confundir el plomo con alimentos o gastrolitos que les ayudan en su digestión. La acción de los ácidos gástricos hace soluble este metal en el tracto digestivo para su posterior absorción, lo que conlleva consecuencias letales, pérdida de la capacidad reproductiva o efectos negativos en las migraciones. Este problema persiste en los humedales, a pesar de la prohibición del plomo en estas áreas protegidas. Se cree que más de un millón de aves acuáticas mueren cada año en Europa por este tipo de intoxicación.
La alta toxicidad del plomo ha llevado a su eliminación progresiva de combustibles, pinturas y tuberías en las últimas décadas. Sin embargo, el sector de la caza y la pesca recreativa se resisten a dejar de utilizarlo.


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