La norma es aplicable en todos los centros escolares y en diferentes fases educativas
El jueves, 16 de abril, entró en vigor el Real Decreto de Comedores Escolares Saludables y Sostenibles aprobado hace justo un año, por el que se reconoce el derecho de niños y niñas a recibir menús veganos en los colegios. La normativa, impulsada por el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, es pionera en el reconocimiento de este derecho, que garantiza que ningún alumno se quede sin una alimentación nutritiva en su centro escolar por motivos éticos.
Hasta ahora, la adaptación de los menús de los centros escolares a estudiantes que siguen una alimentación basada en plantas dependía de la elección de una elección interna. Algunas familias se encontraban con que a sus hijos e hijas se les ofrecían menús incompletos en los que se excluía la carne o el pescado pero no se incluía ninguna alternativa proteica.
El Real Decreto será aplicable en todos los centros educativos españoles públicos, concertados y privados y en las diferentes fases de enseñanza (infantil, primaria, secundaria, bachillerato, formación profesional y educación especial).
Sus comedores deberán ofrecer menús adaptados a las necesidades éticas o religiosas del alumnado. Si no pudieran hacerlo por cuestiones técnicas o logísticas, tendrán que facilitar los medios necesarios, como refrigeradores o microondas, para que el alumnado pueda traer su comida desde su casa, y una zona libre de contaminación cruzada e higienizada. Hasta el momento, en algunos casos eso último se ha prohibido desde los centros a las familias que lo solicitaban.
Eso sí, serán las familias las encargadas de solicitar el menú vegano o vegetariano a través de una carta o escrito.
Mejora nutricional de los menús
El Real Decreto también mejora la calidad nutricional de la alimentación escolar. En este sentido, establece la obligatoriedad de ofrecer al menos una ración de legumbres por semana, fruta fresca entre cuatro y cinco veces por semana y verduras todos los días.
También se limitan las frituras a una vez por semana como máximo y los productos precocinados a una vez al mes. Así mismo, se prohíbe la oferta de bollería industrial, golosinas y bebidas azucaradas o energéticas en los comedores, cafeterías y máquinas expendedoras de los centros educativos.
El Real Decreto busca que la alimentación en los colegios no solo sirva para mantener los hábitos saludables de los más pequeños, sino que también sirva como una herramienta de inclusión.


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