Un estudio analiza la presencia del cánido en La Rioja, Burgos y Soria
La población de lobos en el norte del Sistema Ibérico, que incluye La Rioja y los límites de Castilla y León, podría ser muy inferior a la que reflejan los censos oficiales. Así lo ha concluido un estudio que cifra en un 50% la sobrestimación de la población del cánido.
La investigación analiza la presencia del lobo en las áreas limítrofes entre La Rioja, Burgos y Soria, en el extremo nororiental de Castilla y León.
El investigador Alfonso Ceña localizó cinco enclaves separados por alrededor de 25 kilómetros en los que confirmó la presencia de grupos de lobos, uno en Soria, dos en Burgos y otros dos en La Rioja. En estos lugares, se identificaron restos, heces, cachorros e indicios de reproducción que indican la existencia de manadas estables.
Sin embargo, los datos de los censos oficiales son muy superiores. El último censo estatal (2021-2024) localiza hasta nueve manadas en esta zona, dos en Burgos, dos en Soria y cinco en La Rioja. Los censos autonómicos elevan aún más la cifra. El de Castilla y León apunta a nueve manadas en esta área en el período 2022-2023; mientras que La Rioja contabiliza siete en la franja de tiempo 2021-2025, cinco exclusivas y dos compartidas con Castilla y León.
Con esta comparación, resulta una sobrestimación de entre el 40% y el 60%, en función de la zona analizada.
Manadas que se cuentan dos veces
El estudio concluye que la metodología en la elaboración de los censos autonómicos podría provocar que se cuenten dos veces las manadas compartidas entre distintos territorios. «La frontera administrativa no coincide con la ecológica«, sostiene el análisis. Por ello, el autor insta a Castilla y León y La Rioja a coordinar sus censos en áreas limítrofes para no inflar las cifras.
En total, el trabajo analizó 47 áreas donde los censos oficiales ubican manadas, pero solo encontró evidencias claras de su presencia en once, junto a otras cinco catalogadas como dudosas.
Cazar a cualquier precio
Algunas comunidades autónomas se han valido de este aumento artificial de las cifras de lobos para autorizar cacerías, después de la salida de la especie del LESPRE. Es el caso de Cantabria, que ha aprobado un nuevo Plan de Gestión del Lobo que permitirá cazar hasta el 20% de su población al año. Por su parte, La Rioja ha aprobado la matanza de cuatro lobos fuera del período acotado inicialmente.
Mientras tanto, el Tribunal Supremo ha dictado resoluciones en las que ha anulado autorizaciones previas, como la de Cantabria en 2022, la de Asturias en el período 2022-2023. Esta autonomía ha optado por paralizar las batidas previstas, en las que ya han matado a 31 de los 53 lobos previstos.
El Tribunal Supremo ha recordado que la autorización de cacerías de lobos requiere comprobar que la especie se encuentra en un estado de conservación favorable. Para ello, «no es suficiente con observar que su población se ha incrementado en uno o varios municipios en concreto, sino que, a causa del amplio territorio en el que se mueve el lobo, es preciso un estudio más extenso», señala.


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