El sonido de fondo de entre 79 y 144 decibelios procedente de las embarcaciones dificulta la comunicación de las ballenas piloto
Los calderones comunes o ballenas piloto emiten sonidos más fuertes de lo habitual para intentar hacerse oír entre las miles de embarcaciones que circulan por el Estrecho de Gibraltar. Así lo ha concluido una investigación liderada por expertos de la Aarhus University (Dinamarca). Los autores advierten de que estos animales no siempre pueden elevar algunos de sus cantos, lo que dificulta aspectos tan básicos como un reencuentro con su grupo tras una inmersión o la búsqueda de pareja.
El Estrecho de Gibraltar es una de las zonas marítimas más transitadas del mundo. Más de 60000 barcos lo atraviesan cada año entre una población de calderones en peligro crítico de extinción. Alrededor de 250 individuos que luchan por encontrar alimento, pareja y criar.
Los investigadores colocaron dispositivos de seguimiento en la espalda de 23 calderones. Con ello, podían medir el movimiento y la profundidad de los animales, así como registrar los sonidos bajo el agua. Posteriormente, identificaron lo que escuchan estos animales cuando se sumergen, qué individuo emitía cada sonido y qué buscaba con cada vocalización.
De esta forma, los autores analizaron hasta 1432 cantos que dividieron en categorías en función de la distancia a las que pueden oírse. Se cree que los sonidos de baja frecuencia, que pueden escucharse más lejos, les sirven a los calderones para localizar y reunirse con miembros de su grupo.
Entre 70 y 144 decibelios
Junto a sus cantos, los calderones escuchaban un ruido de fondo con niveles de entre 79 y 144 decibelios, medidas que equivalentes a sonidos que van desde el de un restaurante ruidoso o una aspiradora hasta el del metro o una discoteca. Cuanto más ruido había de fondo, más aumentaba el volumen de las llamadas de los calderones. Sin embargo, los autores subrayan que estos animales no siempre pueden elevar su voz lo suficiente para hacerse oír entre el tráfico marítimo.
En sonidos de alta frecuencia, los calderones pueden elevar ligeramente la intensidad de su voz, mientras que en baja frecuencia ya emiten el máximo de su capacidad. Pero estas últimas llamadas son las que las ballenas piloto utilizan para reunirse con su grupo tras una inmersión en busca de alimento. Los autores advierten de las dificultades que pueden tener estos animales para comunicarse en zonas con tráfico marítimo intenso.
En el estudio, publicado en el Journal of Experimental Biology, han participado investigadores de España, Portugal, Reino Unido, Estados Unidos y Dinamarca.
Fuente: EFE Verde.


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