Una campaña busca paralizar la construcción de una macrogranja de esturiones en Bélgica

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Estos peces se encuentran en peligro de extinción, por lo que el mercado del caviar se centra en su cría en cautividad

La empresa Royal Belgian Caviar ha obtenido la autorización medioambiental que necesita para implantar una granja de esturiones a gran escala para la producción de caviar en el municipio de Kinrooi (Bélgica). Dada la preocupación tanto por el bienestar de los peces como por su impacto en el entorno, la organización Gaia ha presentado un recurso administrativo contra esta autorización.

El esturión es uno de los peces más antiguos del planeta. Su existencia se remonta a hace más de 200 millones de años. Estos animales alcanzan grandes tamaños, pueden vivir décadas y en estado silvestre, migran entre entornos de agua dulce y salada. Sin embargo, la mayoría de las poblaciones se encuentra en peligro crítico de extinción debido a la sobrepesca, la pérdida de hábitat y la contaminación, y Royal Belgian Caviar ha aprovechado este hecho para presentar la cría en cautividad como una opción ética y viable.

A medida que han aumentado las restricciones al comercio de caviar de procedencia silvestre, la acuicultura se ha ido convirtiendo en la principal fuente de este producto a nivel mundial. Sin embargo, la cría de esturiones en acuicultura plantea importantes riesgos en materia de bienestar animal y sostenibilidad.

A diferencia de otras especies criadas en piscifactorías, los esturiones crecen muy lentamente y alcanzan la madurez sexual tras varios años. El proyecto planteado en Bélgica criaría alrededor de 40000 esturiones que permanecerían confinados en tanques artificiales durante entre siete y 20 años, antes de que se les extraigan las huevas para la producción de caviar. En este largo período de tiempo, se verían sometidos a repetidas capturas, manipulaciones, transportes y procedimientos veterinarios estresantes cuyo impacto sobre el bienestar de los peces ha sido demostrado en estudios al respecto.

Extracción con y sin sacrificio

Por todo ello, Gaia plantea dudas en cuanto a las densidades de población, las prácticas de manejo y las técnicas de extracción de huevas. La entidad alude al principio de precaución antes de implantar el proyecto. «Utilizaremos todos los medios legales a nuestro alcance para impedir que esta megaexplotación industrial de esturiones vea la luz», apunta Michel Vandenbosch, presidente de la organización.

Tradicionalmente, la forma de obtener el caviar era el sacrificio de las hembras de esturión para extraerles los ovarios. En los últimos años, se han desarrollado métodos sin sacrificio, pero no exentos de sufrimiento. Estos pueden implicar manipulaciones repetidas, tratamientos hormonales o procedimientos quirúrgicos que conllevan dolor, estrés, lesiones, y en algunos casos, la muerte. Si sobreviven, las hembras pueden ser sometidas a este proceso varias veces a lo largo de su vida.

Desde Eurogroup for Animals, recuerdan que mientras la acuicultura se diversifica en Europa y cada vez se plantean más proyectos de cría de nuevas especies en cautividad, las medidas de protección de los peces no han avanzado lo suficiente. «Las diferentes especies de peces tienen necesidades biológicas y de comportamiento distintas, lo que significa que un enfoque único para el bienestar animal resulta insuficiente», expresan.

Más campañas

La campaña de Gaia contra el proyecto de macrogranja de esturiones no es la única de la organización en Bélgica. Gaia también se encuentra inmersa en una iniciativa que busca la prohibición de la carne de caballo en el país.

«Du cheval à l’assiette» («Del caballo al plato») es el nombre de la campaña que insta a los responsables políticos a reconocer a los équidos como animales de compañía para poner fin a su sacrificio para consumo humano y prohibir la comercialización de su carne en territorio belga.

Tras 15 años de investigación en este ámbito, la iniciativa llega tras un hallazgo impactante. En agosto de 2026, Gaia analizó un total de 123 aperitivos de venta habitual en 25 puestos de patatas fritas en Valonia, Bruselas y Flandes. Se detectó ADN de caballo en al menos un producto del 76% de los establecimientos analizados. El 27% de todos los productos analizados contenía carne de caballo.

Algunos de ellos no se presentaban como elaborados con carne de caballo, lo que implica que los consumidores podrían estar comiendo este producto sin saberlo.

En 2025, los mataderos belgas sacrificaron a 1662 caballos. A su vez, el país importó, ese mismo año, 12268 toneladas de carne de caballo, un volumen que equivaldría a unos 38500 equinos. Por ello, Gaia pide la prohibición del sacrificio de estos animales, pero también de la exportación y la comercialización de su carne en todo el país.

Falta de transparencia

El mercado de la carne de caballo se vincula a menudo con una falta de transparencia en la identificación y documentación que asegure la trazabilidad. Entre 2020 y 2021, se detectaron pasaportes de caballos falsificados, y el pasado septiembre, se registraron intentos de reintroducir caballos excluidos de la cadena alimentaria en el mercado, incluidos algunos utilizados en hípica.

En este sentido, Gaia también reclama un sistema de trazabilidad equina actualizado, armonizado y eficaz en los sectores de la cría, el deporte, el comercio, el rescate y el ocio para detectar posibles delitos a nivel europeo.

La labor de esta organización ya ha contribuido a que los principales minoristas modifiquen sus políticas de abastecimiento. Es el caso de Carrefour, que en 2024 dejó de vender carne de caballo procedente de Sudamérica.

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