El sufrimiento de los toros a lo largo de la geografía española se ha hecho visible a través de las redes estos meses
El verano es la época del año en que más festejos taurinos se celebran, al coincidir con las fiestas patronales de numerosos municipios españoles cuyos ayuntamientos optan por estos espectáculos como entretenimiento para la muchedumbre. Sin embargo, el rechazo social a la tauromaquia es creciente y cada vez que se difunden a través de las redes imágenes del maltrato a los animales se demuestra que no se trata de casos aislados y que el sufrimiento de los toros es la norma, incluso en los festejos en los que no se les da muerte.
Vecinos de los municipios y entidades de defensa animal han documentado o denunciado este verano algunas de estas imágenes que han desatado la indignación. Es el caso de PACMA, que ya a comienzos de junio mostraba la crueldad de los toros embolados en Bétera (Valencia). No muchos días después, el partido denunciaba las graves quemaduras sufridas por un toro en Villastar (Teruel); y más adelante, el hostigamiento a un animal visiblemente debilitado que había caído desplomado en Coria (Cáceres).
El 27 de julio, PACMA documentó cómo un toro caía al suelo tras golpearse contra un pilón durante el Concurso Nacional de Emboladores de Oropesa del Mar (Castellón). No muy lejos de allí, en el municipio de Morella, días antes activistas de la organización AnimaNaturalis grabaron una escena similar: un toro se desplomaba tras golpearse fuertemente la cabeza contra un cajón de madera.
Recién empezado agosto, PACMA volvía a documentar un caso de maltrato, esta vez con vaquillas y en el Grand Prix Rincón de Soto (La Rioja), donde los animales recibieron un trato vejatorio por parte de los participantes, hasta el punto de que una de las vaquillas experimentó varias caídas y en las imágenes se observa sangre en su nariz. El mismo animal fue pateado por uno de los presentes que sostenía un vaso con bebida en la mano. En Navarra, un hombre fue sancionado por hechos similares.
Días después, PACMA volvía a obtener imágenes que hablan por sí solas. En El Grao de Castellón, un toro salió del toril con una herida sangrante en su hocico durante una exhibición de emboladores. Pese a su estado, el animal fue ensogado y apresado contra el pilón sin que se impidiera su participación.
En Villafamés (Castellón), el partido ha denunciado el trato inhumano al que fueron sometidos los toros durante un concurso de emboladores, en el que sufrieron caídas, contorsiones o empujones por parte de los participantes, que además les tiraban del rabo. Los animales también sufrieron duros golpes contra el pilón y quemaduras. En otro concurso de emboladores, esta vez en Montserrat (Valencia), tres asistentes tiraron fuertemente del rabo a un otro y otros dos, mientras tanto, le golpearon el hocico para que cerrara la boca. El vídeo grabado permite escuchar los lamentos de dolor del animal antes de que se pusiera el fuego en sus cuernos.
Los mismos bramidos de dolor pueden escucharse en otro vídeo grabado en un festejo de similares características en Montroi o en Benaguacil, ambos municipios valencianos.
PACMA también ha denunciado el duro maltrato al que fue sometido un becerro en Pastrana (Guadalajara), tras la difusión de una imagen en la que se observa su cuerpo ya sin vida con visibles signos de maltrato.
Más recientemente, un toro ensogado caía al suelo tras ser arrastrado y empujado por varias personas en Riópar (Albacete).


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