La última inspección encontró graves irregularidades en el centro
El Miami Seaquarium ha perdido su certificación de «bienestar animal» otorgada por la American Humane Association, lo que deja al centro en violación de su contrato de arrendamiento con el condado de Miami-Dade, que a su vez ha solicitado la rescisión de dicho contrato. Con ello, la única acreditación que le queda al parque marino es la de la Alianza de Parques y Acuarios de Mamíferos Marinos (AMMPA), según su página web.
En base a los términos del contrato de arrendamiento, el centro requiere de ambas certificaciones como mínimo. La alcaldesa de Miami-Dade, Daniella Levine Cava, ha declarado que se discutirán los pasos a seguir.
A finales del año pasado, una inspección del Departamento de Agricultura estadounidense (USDA) reveló algunas irregularidades ya observadas en inspecciones previas: piezas dentales rotas en delfines, olores nocivos en el alojamiento de los loros o una hembra de león marino con problemas oculares que se niega a comer. Se trata de Sushi, que en el momento de la inspección debía haber sido operada de cataratas y finalmente ha sido eutanasiada.
Según el informe, un veterinario solicitó que debían tomarse ciertas medidas que el centro obvió. Así, el Miami Seaquarium no cuenta con aparatos necesarios para diagnósticos ni atención a los animales en situaciones de emergencia. «Al mismo tiempo que Miami Seaquarium afirmaba que Lolita estaba recibiendo la mejor atención veterinaria posible antes de su prematura muerte, parece que ocurre todo lo contrario con muchos de los animales confinados en las instalaciones», ha señalado Lincoln O’Barry, de la organización Dolphin Project, que pide al condado que ponga fin ya a lo que califican de «pesadilla».
Del informe también se extrae la necesidad de una ecografía para el delfín mular Onyx o radiografías y tomografías para los delfines nariz de botella Ringo y Cayman, que no les han sido practicadas. Además, el centro ha pasado cinco años sin realizar exámenes físicos a los manatíes adultos y el estanque donde habitan 29 flamencos presenta agua turbia con crecimiento de algas e insectos.
Otro hecho grave es la patada que el delfín Zo recibió por parte de un asistente que acudió a un encuentro con delfines, o que a estos cetáceos se les restringe la dieta para asegurar un mayor rendimiento en las interacciones con el público. También se han encontrado delfines con atrofia muscular o anormalidades gastrointestinales, múltiples incidentes de agresividad contra entrenadores o asistentes, colocación de animales incompatibles juntos con resultado de lesiones o muerte, aumento de bacterias en tanques y piscinas, comida de mala calidad para los animales y refugios insuficientes.
Además, algunas partes del vallado de los espacios del centro se encuentran defectuosas, algunos recintos metálicos muestran signos de oxidación excesiva y la instalación donde viven nueve pingüinos presenta humedad por condensación en el techo que ha provocado la aparición de manchas negras y la caída de la pintura. La inspección también ha localizado hormigas en el armario que alberga vitaminas y suplementos para mamíferos marinos.
El Miami Seaquarium ya suma más de un centenar de cetáceos muertos en sus instalaciones.


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