El Gobierno se ha inspirado en la conocida como «diplomacia del panda» china
El Gobierno de Malasia pretende regalar orangutanes a los países importadores de aceite de palma, como una forma de establecer relaciones diplomáticas. Las autoridades también han presentado este plan como una acción para la conservación de la especie: «Será una prueba de cómo Malasia preserva sus especies salvajes y mantiene la sostenibilidad de los bosques, especialmente de las plantaciones de aceite de palma», han sido las palabras del ministro Johari Abdul Ghani.
El anuncio se ha producido en plena disputa con la Unión Europea por las restricciones al uso de aceite de palma por cuestiones medioambientales, sobre todo tras la aprobación de una normativa que restringe las importaciones de productos vinculados con la deforestación. Precisamente, uno de los impactos negativos de las plantaciones de aceite de palma es la destrucción de los bosques que sirven como único hábitat para los orangutanes.
Malasia se ha inspirado en la conocida como «diplomacia del panda» de China, por la que el gigante asiático ha regalado osos panda a diferentes mandatarios o países, que principalmente acaban en zoológicos, desde los años 70.
El Gobierno de Malasia todavía no ha aportado más información sobre cuándo comenzarán las «exportaciones» de orangutanes o con qué país podría iniciar el plan.
Malasia cuenta con una población de unos 100000 orangutanes en la Isla de Borneo. El país es el segundo mayor exportador de aceite de palma del mundo, un cultivo que se ha ganado una imagen negativa a ojos de la sociedad. Ahora el país pretende usar a los orangutanes para «mostrar al mundo que somos un productor que busca la sostenibilidad y que estamos comprometidos con la protección de los bosques y el medio ambiente», según el ministro.
Sin embargo, previsiblemente los animales serán enviados a zoológicos, al igual que los pandas chinos, por lo que la iniciativa no puede definirse como una acción por la conservación de la especie, ya que no va encaminada a la devolución de los animales a su estado natural. Tampoco se ha especificado cuál será la procedencia de los primates, si se tratará de individuos criados en cautividad o si serán capturados en libertad en bosques talados para las plantaciones de palma, lo que ayudaría a las autoridades malayas a «deshacerse» de los animales sin optar por otros métodos crueles que afean, una vez más, la imagen del aceite de palma.
China, Pakistán y la Unión Europea son los tres principales importadores de aceite de palma del mundo, procedente, en su mayoría, de Malasia e Indonesia.


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