Distintas empresas utilizan fibras vegetales, microorganismos, hongos o plásticos reciclados como alternativa a la piel animal
El mercado del cuero vegano crecerá un 37’4% en la próxima década, según un estudio de IDTechEx que analiza el mercado y las tecnologías emergentes en el sector. Este material es más sostenible que el de origen animal; no daña a vacas, corderos u otros animales y es igualmente duradero, resistente y estético.
La industria del cuero tradicional se asocia, como la ganadería, a las emisiones de efecto invernadero, la crisis climática, la deforestación y la pérdida de biodiversidad. Además, en el proceso de curtido se utilizan sustancias químicas y gases tóxicos altamente contaminantes y perjudiciales para la salud. Aunque habitualmente se cree que el cuero es un subproducto de la industria cárnica, existe todo un sector dedicado exclusivamente a la cría de animales por su piel, y en muchas ocasiones se da más valor económico a esta que a otros productos derivados de animales.
El cuero vegano puede fabricarse a partir de distintos elementos, algunos de mayor huella medioambiental que otros, pero ninguno supera el nivel de impacto del de origen animal, como plásticos reciclados, hongos, bacterias u otros microorganismos y fibras o pulpas de vegetales como manzanas, plátanos, hojas, flores, caña de azúcar, piña, granos, uvas, etc. Su precio, durabilidad y aspecto también varía en función de las distintas alternativas.
MycoWorks o Bolt Threads son dos de las marcas que fabrican cuero vegano a partir de raíces de hongos. Por su parte, Gozen, Lunaform o la española Polybion han creado cuero mediante procesos de fermentación de microorganismos. Incluso marcas como Zara, H&M o Nike se han asociado con empresas emergentes del cuero vegano, al igual que marcas de coches como BMW, Cupra, Hyundai, Mercedes-Benz, Volkswagen o Jaguar.
El mercado del cuero vegano ha atraído inversiones de más de 1000 millones de dólares. Numerosos procesos hasta ahora en fase de investigación saldrán al mercado en los próximos años. Según el informe, la mayoría de las alternativas han surgido en los últimos cinco años. Aunque no es una opción vegana, también se ha empezado a investigar el cuero cultivado, auténtica piel animal desarrollada en laboratorios a partir de células.
Fuente: Vegconomist.


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