Estos animales fueron cazados hasta la extinción en el siglo XX
El Gobierno británico ha anunciado que autorizará la liberación de castores en la naturaleza para restaurarla. Concretamente, estas acciones tendrán lugar en algunos puntos de Inglaterra. Distintos estudios han demostrado que estos animales benefician los procesos naturales del medio, al resto de la fauna y al conjunto del ecosistema, a pesar de que en algunas partes del mundo han sido criminalizados y su acción en el medio se ha entendido como destructiva.
La liberación de castores era una demanda de algunos grupos ecologistas que ha suscitado años de debates. Sin embargo, la presión de los agricultores ha retrasado la puesta en marcha de la medida.
El Ministerio de Medio Ambiente ha publicado una hoja de ruta que incluye un plan para la concesión de licencias y para la gestión de la población de castores a largo plazo, en el que también se incluyen los castores salvajes ya existentes.
«La capacidad del castor para transformar y revitalizar nuestro degradado paisaje extraordinaria», señalan desde Natural England. La entidad explica que la reintroducción de estos animales será esencial en la restauración de ríos y humedales y propone la medida como solución a la crisis de la naturaleza y a la consecución de los objetivos nacionales sobre biodiversidad y creación de hábitats ricos en vida salvaje.
Los castores son grandes roedores semiacuáticos. Su caza indiscriminada los llevó a la extinción en Inglaterra en el siglo XX, pero en los últimos 20 años han tenido lugar reintroducciones en recintos autorizados, algunos escapes y también repoblaciones ilegales que han dado lugar a una población actual de unos 400 animales.
Hasta ahora, se ha comprobado el impacto positivo de las 30 familias de castores que habitan en el condado de Somerset.
En 2024, una investigación de la Universidad de Exeter descubrió que los humedales creados por la acción de los castores fomentan otro tipo de vida salvaje, con la presencia de aves como el martín pescador o mamíferos como la nutria. También alivian el impacto de las inundaciones o de las sequías, absorben carbono, limpian el agua y reducen la sedimentación en los contaminados ríos ingreses que se enfrentan a una pérdida de vida sin precedentes.
Un ejemplo en otra parte del mundo
En República Checa, la acción de dos familias de castores ha ahorrado 1’2 millones de euros en obras de ingeniería para la protección de un humedal en los Montes Brdy, donde nace el río Klabava, mientras la burocracia ha retrasado durante mucho tiempo un proyecto de revitalización de este entorno que ya no será necesario.
El humedal requería una obra de revitalización para evitar que las riadas erosionaran el suelo y causara peligros para la población. Los castores han salvado la situación mediante su particular construcción de presas que disminuyen los caudales durante lluvias intensas y reducen el riesgo de inundaciones. Con estas presas, elevan el nivel del agua a las zonas en las que se mueven, donde se sienten más seguros y consiguen sumergir las entradas de sus madrigueras.
Otros animales se ven beneficiados por la presencia de castores, como el cangrejo de río, cuya protección motivó la designación de este punto de República Checa como lugar de importancia europea. En este hábitat también se reproducen anfibios.
La población de castores en el país se estima en unos 15000 individuos.


Deja un comentario