En algunas zonas de España, hay quienes ya han demonizado a los castores, animales que habían desaparecido de nuestro país hasta hace pocos años, cuando fueron reintroducidos. Al contrario que con otras especies, en este caso las administraciones se han dedicado a perseguir a estos animales en lugar de recuperar sus poblaciones, si bien los castores están protegidos en territorio español desde los años 80.
Además de las administraciones, algunos ciudadanos no se han tomado demasiado bien la reintroducción de estos animales, y cada vez que aparecen noticias en medios de comunicación sobre los castores en los ríos de España, no faltan los comentarios de personas bromeando (o no tanto) sobre organizar batidas para cazarlos, o afirmando que estos animales destruyen la naturaleza y «que vayan los ecologistas a solucionarlo», lo de siempre. Un poco osado por parte de seres humanos eso de acusar a otras especies de destruir la naturaleza…
Lo cierto es que estos comentarios solo se producen desde el enorme desconocimiento sobre los castores, así que hoy vamos a aprender un poco más sobre estos fantásticos roedores con estas tres curiosidades.
1. Son arquitectos de la naturaleza
Los castores son unos verdaderos arquitectos e ingenieros en la naturaleza, algo que se suele afirmar por su habilidad para construir presas en los ríos con troncos de árboles que ellos mismos cortan con sus dientes y van sustituyendo cuando se deterioran.
Estos animales son capaces de modificar la estructura de su dique en función del tipo de agua donde se localicen y no solo aprovechan los troncos para sus famosas construcciones, sino también las ramas de los árboles para comer.
Las presas que construyen los castores son el motivo por el que muchas personas los consideran enemigos de la naturaleza y los acusan, entre otras cosas, de aumentar el riesgo de inundaciones. La realidad es que sus construcciones generan un microbioma en el agua muy beneficioso para todo el entorno, evitan la erosión del suelo y detienen sustancias tóxicas que no avanzan en el río.
La presencia de castores también significa un equilibrio en la temperatura del agua, y un hábitat para muchas otras especies de peces y aves gracias a los humedales que crean.
2. Dos especies
Existen dos especies de castor, el europeo y el americano, aunque es muy difícil distinguirlos en lo que a su aspecto se refieren.
En la Península Ibérica, el castor europeo se extinguió en el siglo XIX debido a la persecución que estos animales sufrían al ser cazados por su carne, por su piel e incluso para hacer perfumes. En los últimos años, la especie ha vuelto a ser vista en algunas zonas, lo que ha provocado la demonización de la que hablamos antes.
Pero nuestro país no es el único donde existe este odio irracional hacia los castores. Esto es algo común en otros lugares como Estados Unidos, donde, por cierto, los europeos también llevaron a los castores al borde de la desaparición tras la colonización.
3. Grandes nadadores
Los castores son grandes nadadores, incluso a contracorriente. También son buenos buceadores y pueden estar hasta 15 minutos sumergidos conteniendo la respiración. Eso sí, no son los animales más rápidos en el agua.


Deja un comentario