El Grupo Parlamentario ha presentado una propuesta para prohibir el uso de términos vinculados con la carne
Vox ha presentado una proposición de ley para prohibir el uso comercial de términos vinculados con la carne o el pescado en las alternativas vegetales, como «hamburguesa», «bacon» o «salchicha», como ya hizo en el año 2021, cuando la medida fue rechazada por el Congreso. La propuesta también pide la prohibición de la producción y la venta de carne cultivada, siguiendo los pasos de Italia; y establece limitaciones para los productos derivados de insectos.
La iniciativa busca prohibir «las denominaciones legales, habituales y descriptivas que se refieran a la carne, a una producción a base de carne o a productos obtenidos predominantemente de la carne; referencias a especies animales o grupos de especies animales o a una morfología o anatomía animal; terminología específica de la carnicería, charcutería o pescadería y nombres de alimentos de origen animal representativos de usos comerciales». Exceptúa, sin embargo, los productos que combinan proteína animal con proteína vegetal, normalmente más susceptibles de generar confusión entre los consumidores en cuanto a su composición.
Igualdad Animal ha calificado la propuesta como un intento de «blindar los intereses económicos de la industria ganadera«, lejos de proteger al consumidor. También señalan que «pretende frenar el avance científico y obstaculizar una transición alimentaria ética y sostenible«. El propio objetivo de la proposición remarca que busca «defender la industria cárnica española».
«Confiamos en que esta proposición de ley no prospere ni llegue a ser debatida en el Pleno, ya que carece de base técnica, jurídica y social«, apunta Anna Mulá, gerente de incidencia legislativa de Igualdad Animal. «No podemos permitir que se imponga una agenda que frene el avance en bienestar animal, salud pública y protección del planeta», añade.
La organización recuerda que la proposición de ley va en contra de la jurisprudencia europea, que ha avalado el uso de términos tradicionalmente vinculados a la carne en el etiquetado de las alternativas vegetales a esta, y que no los considera confusos para los consumidores siempre que se especifique que se trata de productos veganos, vegetarianos o plant-based. Sin embargo, la propuesta de Vox se basa en una supuesta «protección del consumidor» y remarca el intento legislativo en Francia para censurar las alternativas vegetales, pero omite que fue paralizado por la justicia europea.
Además, Igualdad Animal señala que «la carne cultivada, una tecnología que permite obtener carne en laboratorio a partir de células animales, sin necesidad de criar y matar animales vivos, ofrece una alternativa sin crueldad animal y con menor impacto ambiental. Prohibirla desincentivaría la inversión en España y colocaría a este país en clara desventaja frente a otros países que apuestan por esta industria emergente».
La propuesta no solo es recurrente en España, sino también en la Unión Europea. Ya en 2020, el Parlamento Europeo rechazó una norma similar, pero recientemente han presentado otra en la misma línea.
Paradójicamente, algunas empresas cárnicas ya comercializan alternativas vegetales e incluyen en sus envases términos términos tradicionalmente vinculados a la carne, por lo que propuestas de este tipo podrían incluso ir en contra de la propia industria cárnica, también a largo plazo, ya que grandes compañías del sector no descartan invertir en carne cultivada u otras innovaciones ante el impacto de la ganadería en la emergencia climática. Hasta ahora, los gobiernos siguen premiando la producción ganadera y este lobby ejerce una presión muy importante, pero el sector hace tiempo dejó atrás el negacionismo y parece ser consciente de que el planeta no va a velar por sus intereses económicos.


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