Los productos son suministrados a algunos de los principales supermercados del país
Pavos muertos, moribundos sobre sus propios excrementos y enfermos. Es lo que se encontró el activista australiano Joey Carbstrong en una granja situada en North Yorkshire (Reino Unido), dentro de una investigación que salió a la luz en vísperas de Navidad, cuando el pavo se convierte en uno de los platos más frecuentes en las mesas del país. La granja suministra a supermercados como Lidl, Tesco, Asda, Sainsbury’s o Morrison, que se encuentran entre los más comunes en Gran Bretaña.
Cada Navidad se consumen en Reino Unido unos diez millones de pavos. El activista pretendía con esta acción mostrar a la población el sufrimiento por el que pasan estos animales antes de acabar en los platos de las familias.
Las imágenes muestran a las aves hacinadas en espacios reducidos e insalubres, algo que se repite en la mayoría de las granjas. También se puede ver a trabajadores pateando y golpeando a los pavos, agarrándolas por el cuello y lanzándolas de un lado a otro. Algunos de ellos parecen reírse de las aves moribundas.
Las imágenes muestran a los trabajadores pateando y golpeando a las aves. También se les ve agarrando a las aves por el cuello y lanzándolas de un lado a otro. Sin embargo, la granja contaba con el sello de garantía Red Tractor, que ya le ha sido retirado y que, entre otras normas, establece que las instalaciones deben mantenerse limpias y el personal debe ser competente para desempeñar sus funciones.
«La mayoría de los pavos en Reino Unido pasan su corta y triste vida en granjas industriales intensivas. Miles de estas aves son hacinadas en cobertizos sin ventanas, donde no hay luz natural ni aire fresco, y donde se ven obligadas a vivir en condiciones inmundas, donde las enfermedades y el canibalismo de aves muertas y moribundas son habituales», ha expresado Carbstrong.
La investigación se desarrolló entre el 19 de noviembre y el 14 de diciembre.
Fuente: Plant Based News.


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