World Animal Protection analiza cómo la cría intensiva de animales perjudica a las comunidades vulnerables del mundo
Un informe de World Animal Protection detalla cómo la ganadería industrial contribuye al menos al 11% de los gases de efecto invernadero que alimentan la crisis climática, que afecta sobre todo al sur global.
El documento, titulado Cómo las emisiones de la producción animal industrial empeoran los desastres climáticos en el Sur Global, concluye que las granjas occidentales son responsables de daños que cuestan 8650 millones de dólares en catástrofes recientes en África, Asia y Sudamérica. Según el informe, la crisis climática supondrá un gasto de 53000 millones de dólares en los países africanos hasta el 2030.
Los gases de efecto invernadero en la atmósfera agravan las olas de calor, los incendios forestales, las inundaciones y las sequías. Además, la ganadería contribuye a la destrucción de áreas de bosque para plantar cultivos destinados a la alimentación de los animales, lo que también afecta a la fauna salvaje y a la liberación de más carbono.
Los mayores productores de carne y otros alimentos de origen animal en el mundo cosechan beneficios récord a expensas de las comunidades más vulnerables, los animales y el medio ambiente.
A pesar de ello, el consumo de carne está aumentando en África, Asia y América Latina, lo que no solo aumentará las emisiones de la ganadería industrial y agravará los desastres relacionados con el cambio climático, sino que también supondrá un peligro para los sistemas agrícolas independientes en las comunidades y para la biodiversidad. «Es, sencillamente, una cadena alimentaria destructiva y derrochadora», sostiene World Animal Protection.
«Hasta que no acabemos con la crueldad animal en la ganadería, el cambio climático empeorará», añade la organización, que tilda a la ganadería industrial como un obstáculo para alcanzar los objetivos establecidos en el Acuerdo de París.
Para World Animal Protection, la solución pasa por medidas como «reforzar un suministro de alimentos humano y sostenible, y retirar las subvenciones a la carne y los productos lácteos industriales para redirigirlas a los alimentos de origen vegetal, de manera que se apoye a los pequeños agricultores», en palabras de Kelly Dent, directora de Compromiso Externo de la entidad.


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