Las alternativas a los lácteos no cuentan con subvenciones que les permitan reducir su precio
La disparidad de precios entre las leches vegetales y las de origen animal ha sido notable durante años. Esto se debe, en gran medida, a que las segundas están subvencionadas y cuentan con una IVA reducido, por considerarse alimentos «de primera necesidad». En Bélgica, Tiptoh, un productor de leche de guisantes ha recibido una factura de 30000 euros en concepto de impuestos especiales, acompañada de una multa de 10000 euros.
En Bélgica, la leche de arroz y la de soja están exentas de impuestos, al igual que la de vaca, pero no es así con otras leches vegetales, cuyo importe aumenta si son azucaradas. «No tenía ni idea de que tuviéramos que pagar impuestos especiales», explica el fundador de la empresa, Arnaud Muylaert. «40000 euros es mucho para una empresa que factura 200000», agrega.
La compañía teme que este sea su fin, tras verse obligada a subir el precio de su producto a tres euros por envase, más que la mayoría de las marcas del mercado. Sus fundadores piden que se modifique la ley y califican los impuestos que gravan las leches vegetales como «discriminatorios«.
Incluso Danone, propietaria de Alpro, ha denunciado estas disparidades fiscales y ha pedido una «armonización». En noviembre, la empresa puso un tope de dos euros al precio de sus leches de avena y almendras en Bélgica, lo que redujo los precios entre un 20% y un 40%. Su objetivo era animar a la población a consumir más leches vegetales y facilitar su compra en un momento de dificultades económicas.
Los productores de leches vegetales en otros lugares de Europa también se enfrentan a situaciones similares. En Holanda, estos productos acaban de sufrir una fuerte subida de impuestos, de los 8’83 céntimos por litro a 26’13, lo que las sitúa en la misma categoría de los refrescos azucarados. La leche de soja y la de guisantes han evitado esta subida por su alto contenido en proteínas.
Por el contrario, en Alemania algunos diputados han pedido que se reduzcan los impuestos a las leches vegetales hasta equipararse con el 7% de la leche de vaca. Organizaciones como ProVeg van más lejos y piden una bajada al 0% de todos los alimentos de origen vegetal como una medida de acción contra la crisis climática.
Mientras tanto, en España el Gobierno incluyó la leche de vaca entre los alimentos para los que redujo el IVA al 0% el año pasado, como medida anticrisis, pero no las leches vegetales, cuyo gravamen es del 10%.
Fuente: Vegconomist.


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