El sector de la cría y comercio de perros y gatos registra más de 1300 millones de euros en beneficios en la Unión Europea
Rumanía y Hungría son los dos principales proveedores de animales vendidos de forma ilegal en la Unión Europea. Fuera de nuestras fronteras, Turquía, Serbia, Ucrania, Rusia y Bielorrusia representan el 45% de los casos desde terceros países. Así se desprende del informe de la Unión Europea en relación con su nuevo plan de acción contra el comercio ilegal de animales, en relación con la recientemente aprobada legislación que afecta a la cría e importación de perros y gatos.
El sector de la cría y comercio de perros y gatos registra beneficios de más de 1300 millones de euros anuales en la Unión Europea, pero está rodeado de prácticas fraudulentas que afectan directamente a los animales y que han experimentado un incremento con el auge de Internet. Se estima que alrededor del 60% de los propietarios de perros y gatos comprados los adquieren por esta vía. Esto se traduce en 4’8 millones de perros y 1’2 millones de gatos.
Desde Eurogroup for Animals, esperan que el nuevo reglamento «aborde las operaciones fraudulentas mediante la identificación y el registro obligatorio de los perros y los gatos que circulan en el mercado interior». Hasta ahora, señalan que no se ha dado prioridad al comercio ilegal de animales considerados de compañía, y es necesaria «una cooperación colectiva y estructurada más profunda a escala de la Unión Europea» entre las fuerzas del orden, los veterinarios, las autoridades aduaneras, los operadores jurídicos, las instituciones y agencias europeas, «y en su caso, los terceros países, las organizaciones internacionales y el sector privado».
Además, comentan que las sanciones que se han interpuesto han sido «ineficaces, desproporcionadas y no disuasorias para las prácticas fraudulentas» en este sector. En ocasiones, se desplazan animales desde terceros países que se hacen pasar como «pasajeros» en viajes privados, sin declararse a las autoridades aduanas, y así, evadirse fiscalmente.
También aluden a la necesidad de incluir los refugios de animales en el ámbito de aplicación del nuevo reglamento, pues se ha descubierto tráfico ilegal procedente de refugios, por ejemplo desde Rumanía, sin permisos y con certificados sanitarios o pasaportes falsos.
Por último, los animalistas piden aplicar controles más específicos y eficaces, sanciones más severas y una normativa unificada entre los estados miembros, así como atender especialmente al comercio ilegal en Internet y enfocarse en campañas de concienciación.


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