Muchos primates son sometidos de viajes de días de duración desde África o Asia
La Comisión Europea publicó en diciembre su propuesta de reglamento sobre la protección de los animales durante el transporte, en la que se incluye explícitamente a aquellos utilizados para fines científicos, pero con excepciones, lo que ha despertado la preocupación de las organizaciones en defensa de los animales.
En concreto, la propuesta reconoce que «debido a los estrictos requisitos sobre la calidad de los animales necesarios para la investigación y la experimentación, y a que los procedimientos científicos pueden requerir el uso de animales que potencialmente pueden considerarse no aptos para el transporte con arreglo al presente reglamento, no sería coherente y aceptable incluirlos completamente en el ámbito de aplicación del presente reglamento».
Así, no se aplicarían al transporte de estos animales disposiciones específicas para cada especie, intervalos de suministro de agua y alimentos, la duración de los viajes, las temperaturas, los períodos de descanso o la evaluación y el registro de sus condiciones a su llegada.
«Los individuos de la misma especie en condiciones fisiológicas comparables tienen necesidades comunes en cuanto a duración del viaje, períodos de descanso, temperatura y acceso a agua y alimentos«, sin importar que sean transportados para fines científicos u otros fines, salvo «los animales vulnerables, como los alterados genéticamente, los operados, las hembras gestantes, los lactantes o los recién nacidos, que requieren disposiciones especiales», explica Eurogroup for Animals.
Además, realizar evaluaciones y registros del estado de los animales a su llegada resultaría útil para comprobar cuántos murieron o presentaron problemas de salud o físicos.
La propuesta también carece de disposiciones sobre el transporte aéreo de animales, como los primates utilizados en laboratorios que llegan procedentes de África o Asia. Estos animales son sometidos a largos trayectos en pequeñas jaulas en las que casi no tienen espacio. Se han documentado viajes de hasta 58 o 70 horas.
En 2010, se reconoció que el aumento de los tiempos de transporte influye negativamente en los animales utilizados en laboratorios criados fuera de la Unión Europea. Aquellos que son transportados por vía aérea pueden pasar largos períodos con acceso restringido a agua y comida, exposición a altas temperaturas, operaciones de carga y descarga que provocan estrés y riesgo de manipulación incorrecta por personal no formado.
La última vez que la Comisión Europea aprobó medidas específicas en esta materia fue en 2005. Según Eurgroup for Animals, «a pesar del estrés, el sufrimiento y el elevado riesgo de lesiones que estos animales pueden experimentar durante el transporte, ha habido una notable ausencia de medidas para garantizar su bienestar».
Además, apenas existen datos sobre el transporte de animales utilizados con fines científicos.
Eurogroup for Animals pide que se incluyan disposiciones para cada especie, que se tengan en cuenta las necesidades de los animales vulnerables y que se incluyan medidas específicas para los transportados por vía aérea.


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