Se trata de una respuesta a las protestas de los agricultores que se han desarrollado en toda Europa
La Comisión Europea comunicó el pasado mes de febrero el inicio del proceso para establecer un objetivo climático intermedio para 2040, en el camino hacia la neutralidad climática en 2050, pero no reconoce todo el potencial del cambio de la dieta para alcanzar plenamente esos objetivos.
Del texto final ha desaparecido una referencia a la reducción del 30% de las emisiones de gases distintos al CO2 procedentes de la ganadería o la agricultura, como el CH4 (metano) o el N20 (óxido nitroso). También se ha suprimido el reconocimiento del papel de los cambios en los hábitos alimentarios para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
Estas modificaciones de última hora se producen tras las protestas de los agricultores que se han desarrollado por toda Europa. «Los responsables políticos están respondiendo al descontento de los agricultores conformándose con compromisos cortoplacistas y haciendo retroceder las políticas climáticas, en lugar de adoptar las medidas necesarias a largo plazo», apunta Eurogroup for Animals.
«Hoy la Comisión no ha reconocido la necesidad de cambiar a dietas sanas y ricas en plantas y de criar menos animales para alcanzar los objetivos climáticos de la UE. Sin esta transición, la UE no alcanzará sus objetivos en materia de bienestar animal y pondrá en peligro sus objetivos climáticos, medioambientales y sanitarios», agrega Reineke Hameleers, Directora General de Eurogroup for Animals
En un tono más positivo, sí se subraya el papel de la industria alimentaria para hacer de las dietas sanas una opción fácil y asequible para los consumidores.
«La relación entre los patrones dietéticos y las emisiones de gases de efecto invernadero está ya fuera de toda duda. Es incomprensible que la Comisión lo haya ignorado deliberadamente. Si queremos tomarnos en serio la crisis climática, los responsables políticos de la UE deben regular los entornos alimentarios y hacer que nuestras elecciones alimentarias sean saludables y sostenibles por defecto. Deben utilizar el enfoque One Health en todas las políticas como un reflejo, no como un eslogan», sostiene la dra. Milka Sokolovic, Directora General de la Alianza Europea de Salud Pública (EPHA).


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