Los profesionales han emitido un comunicado en rechazo de estos festejos
El Colegio de Veterinarios de Barcelona se ha posicionado en contra de los correbous, por «causar sufrimiento a los animales» y herir «la sensibilidad de las personas». Así lo han manifestado los profesionales en un comunicado, con motivo de la tramitación de una propuesta de ley en el Parlament de Catalunya para prohibir estos festejos en sus modalidades más agresivas (toros embolados, ensogados y a la mar).
«Estas tradiciones conllevan a los animales que participan importantes sufrimientos debido al estrés al que son sometidos, por la incorrecta ‘manipulación’ que los ciudadanos realizan. Son un tratamiento antinatural porque se les quita de su alojamiento habitual en un ambiente tranquilo», sostiene el comunicado.
En base a la opinión de etólogos y expertos, «el sufrimiento es un estado subjetivo que, a pesar de ser de difícil valoración en los animales, existen indicios científicos de que lo experimentan». En este sentido, detallan que «los estudios de anatomía y fisiología comparada indican que las estructuras del sistema nervioso involucradas en el comportamiento emocional y el sufrimiento en el ser humano se encuentran también en los animales, en especial en los mamíferos. Además, desde el punto de vista de la biología evolutiva, es ilógico pensar que la capacidad de sufrir ha aparecido en un único salto evolutivo y que es exclusiva del ser humano».
Este sufrimiento es tildado de «injustificado» por los veterinarios. «Mientras exista una duda razonable de que los animales son capaces de sufrir, nuestras acciones deben orientarse en todo momento a evitarlo», agregan.
Así, el Colegio de Veterinarios de Barcelona entiende que autorizar los correbous es «contrario a la normativa de protección de los animales que les reconoce sensibilidad psíquica además de física«, por lo que son «merecedores de unos derechos propios de su condición animal».
Los veterinarios también aluden a la presencia de menores de edad en festejos taurinos como estos, que «tienen como cualquier espectáculo público un potencial educativo». Los niños «construyen sus modelos de comportamiento a partir de los que observan en los adultos y de lo que es considerado socialmente aceptable», por lo que «para fomentar el respeto por la naturaleza y por la vida en general, debería evitarse cualquier demostración pública de maltrato a un animal», sentencian.


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