En Francia, acaba de aprobarse una normativa que impide a las empresas nacionales utilizar términos relacionados con la carne
La organización ProVeg en Reino Unido ha pedido al Gobierno del país que detenga la publicación de unas directrices que pretenden restringir el etiquetado de las alternativas vegetales a los lácteos. Dichas directrices, elaboradas por el Food Standards & Information Focus Group (FSIFG), impedirían a las empresas plant-based utilizar términos como «queso», «leche» o incluso «no leche» o «alternativa a la leche». Su publicación está prevista para finales de marzo.
Para ProVeg, se trata de un impedimento más para que la industria plant-based siga creciendo, sobre todo en un país que es el segundo mayor consumidor de proteínas vegetales alternativas de Europa, y sede de muchas empresas que las fabrican.
El FSIFG se defiende alegando que sus directrices evitarán confusiones. Sin embargo, no existen indicios de que los consumidores no sepan diferenciar entre productos lácteos de origen animal y alternativas vegetales. Además, este tipo de medidas sitúan a estas últimas en desventaja en un contexto en el que se ha demostrado que el cambio en los hábitos alimentarios es esencial para combatir la crisis climática.
Otras 44 organizaciones también han remitido una carta conjunta al Gobierno británico para expresar su preocupación por la propuesta. Esta tampoco ha resultado del agrado de algunos políticos. En este sentido, la diputada Kerry McCarthy ha calificado las directrices de «absurdas» y ha señalado que los consumidores «no son tan estúpidos como para pensar que un producto llamado leche de avena procede de una vaca».
Más que entre los consumidores, las quejas por la terminología utilizada en el etiquetado de las alternativas vegetales proceden de la industria láctea o cárnica, que en algunos casos ha llegado hasta los tribunales para denunciar que una leche vegetal se llame «leche», si bien otros términos sí podrían realmente generar confusión entre los consumidores.
Restricciones en otros países
En Chile, la empresa NotCo ganó un recurso contra una sentencia judicial que le prohibía utilizar el término «NotMilk». También Oatly ganó en diciembre una batalla legal contra la industria láctea, que pretendía impedir que utilizara el eslogan «Post Milk Generation» en sus envases. En Estados Unidos, fue necesario realizar estudios para demostrar que los consumidores no se confundían al leer «leche de avena», término que ahora está permitido usar.
En otros casos, sin embargo, la industria ha logrado su objetivo. El Gobierno de Francia acaba de promulgar un decreto que prohíbe el uso de palabras como «filete», «escalope» o «jamón» en los envases de alternativas vegetales, que solo se aplica a las empresas francesas pero no a las grandes compañías extranjeras. En diciembre, además, el partido Les Républicains presentó un proyecto de ley para prohibir la producción y comercialización de carne cultivada, siguiendo los pasos de Italia.
La nueva normativa obstaculiza el desarrollo del sector plant-based en Francia, que contradictoriamente, ha recibido apoyo del Gobierno para su industrialización. El mercado de las alternativas vegetales en el país ha crecido un 15% en los últimos tres años.
Fuente: Vegconomist.


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