Muere un delfín en un zoo de Suecia tras ingerir un trozo de alga artificial

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El animal fue capturado en las costas de Florida en los años 80

Nephele, el delfín más viejo del zoo de Kolmården (Suecia), murió asfixiado por algas artificiales que quedaron atrapadas en su garganta el pasado mes de enero, tal como ha explicado la organización sueca Animalkind.

La autopsia revela que el animal se asfixió después de tragarse un trozo de alga artificial que se encontraba en su tanque como supuesto «enriquecimiento«.

Nephele tenía 40 años y fue capturada frente a las costas de Florida en la década de 1980. El animal estaba sano antes de tragarse el alga. Los trabajadores se percataron de que algo sucedía cuando Nephele comenzó a moverse de forma inusual y se hundió en el fondo de la piscina. Cuando el veterinario llegó al lugar, el delfín ya había muerto. Las algas artificiales ya han sido retiradas del tanque.

La historia de Nephele

En 1994, el zoo de Kolmården compró dos hembras de delfín llamadas Cindy y Mandy al zoo de Hagenback (Alemania), pero en un principio la Agencia Sueca de Protección del Medio Ambiente impidió la entrada de los cetáceos al país, ya que los delfines mulares figuraban en la lista CITES.

Así, el zoo de Kolmården presentó una nueva solicitud en la que declaraba que las dos hembras serían utilizadas para investigación sobre la especie, por lo que finalmente las autoridades permitieron su traslado a Suecia. Cuando llegaron, el centro les cambió el nombre a Nephele y Delphi para evitar que las personas las asociaran con la controversia sobre su traslado desde Alemania. Delphi murió en 2007, tras complicarse su parto.

En 2022, el zoo de Kolmården anunció que pondría fin a la exhibición de delfines, pero estos animales siguen en el centro, que ha recibido numerosas críticas por las muertes prematuras de muchos de estos animales, especialmente las crías. Tras la muerte de Nephele, quedan once delfines en sus instalaciones.

El delfinario del zoo se inauguró en 1969. Desde entonces, han muerto más de 60 delfines en el centro. Activistas han denunciado el estado del agua de las piscinas donde se les mantiene, extremadamente clorada. Ahora señalan que «añadir algas artificiales a un tanque de delfines es una forma barata y muy peligrosa de hacer que el confinamiento parezca más natural para el público, y cualquier delfinario debería saber que tales objetos representan un peligro para los delfines, que son muy curiosos por naturaleza«, señalan desde Dolphin Project. Nephele no es el primer mamífero marino que muere tras tragar objetos extraños.

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