El objetivo es obtener condenas que sirvan para que se produzca un cambio hacia la protección de estos animales
La organización italiana Animal Law Italia ha creado una herramienta para que cualquier persona pueda denunciar maltrato a los crustáceos utilizados para consumo. Animales como las langostas, los cangrejos, las gambas o los langostinos suelen ser mantenidos con vida durante toda la cadena de suministro, y a menudo son obligados a permanecer en el hielo, son atados o se les mantiene fuera del agua.
La aplicación, llamada SOS Crustáceos, tiene el objetivo de posibilitar las denuncias o acciones legales ante casos de maltrato a los crustáceos, y forma parte de una campaña de la organización en defensa de estos animales. Colaboran en ella expertos jurídicos que ayudarán a emprender acciones pioneras para que se reconozca la evidencia científica de la sintiencia de los crustáceos.
«Había que hacer algo para proteger activamente a estos animales sintientes de los numerosos actos de maltrato que sufren con frecuencia en la cadena de suministro. Esperamos que gracias a este proyecto dejen de permitirse al menos algunas de las prácticas a las que las industria los expone», ha declarado Lorenzo Fruscella, director de la campaña.
Los crustáceos utilizados para consumo nunca experimentarían temperaturas cercanas a los 0ºC en sus hábitats naturales, pero cuando son comercializados o transportados se mantienen en cámaras frigoríficas, encima del hielo junto a peces muertos y fuera del agua. En muchos casos, se les atan las pinzas, no se les alimenta o se les obliga a vivir en tanques estériles hacinados junto a otros individuos, pese a que la mayoría son especies solitarias y muy territoriales. A veces también se les expone directamente a la luz y suelen ser manipulados inadecuadamente. Finalmente, su muerte es agónica y dolorosa, pues normalmente se hierven vivos.
Antecedentes
En Italia no existen leyes que protejan a los crustáceos, pero ya ha habido condenas por mantenerlos sobre el hielo. En Florencia, el gerente de un restaurante fue multado con 5000 euros por haber retenido a crustáceos vivos en una cámara frigorífica y con las pinzas atadas. En 2019, se halló una langosta en condiciones similares en otro establecimiento cerca de Milán, y su responsable fue condenado a tres meses de trabajos comunitarios, aunque inicialmente se pidió una multa de 2000 euros.
Animal Law Italia espera que la obtención de nuevas condenas sean un primer paso hacia un cambio en la legislación que garantice la protección de estos animales.


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