El próximo 5 de junio se ha convocado una protesta ante la Consejería de Medio Ambiente de Málaga
Más de un centenar de animales permanecen desatendidos en la Eco Reserva de Ojén (Málaga), que hasta hace poco funcionaba como un espacio de refugio para la fauna salvaje, en un entorno natural protegido que anteriormente era una reserva de caza. La Junta de Andalucía ordenó precintar su entrada el pasado 17 de mayo, impidiendo a sus responsables acceder para alimentar a los animales.
El próximo miércoles, 5 de junio, tendrá lugar una manifestación contra el cierre de la Eco Reserva, coincidiendo con el Día Mundial del Medio Ambiente. El acto comenzará a las 11:00 en la Consejería de Medio Ambiente de Málaga, y sigue a una serie de concentraciones en las que se pide el diálogo con el Delegado de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Junta en la provincia, José Antonio Víquez Ruiz. La última tuvo lugar el pasado 16 de mayo.
Tal como explica el responsable de la Eco Reserva de Ojén, Antonio Calvo, este espacio funcionaba gracias a la aportación de los voluntarios, padrinos y visitantes, sin el apoyo de las administraciones. En ella habitan ciervos, gamos, muflones, cabras montesas, zorros, aves rapaces, reptiles y anfibios, en una superficie de 82 hectáreas que forman parte de la Red Natura 2000 como Zona de Especial Conservación (ZEC). Los animales dependen del ser humano para ser alimentados a diario con hasta 300 kilos de frutas y verduras, y ahora la Junta «aporta insuficiente alfalfa y trigo tres veces a la semana», según se denuncia en las redes de la Eco Reserva.
La batalla legal entre la Eco Reserva y la Junta se remonta a 2020, cuando en los peores momentos de la pandemia el espacio recibió varias inspecciones de la Junta de Andalucía, que ordenó su cierre en 2022, en base a varias infracciones. Entre ellas se encuentran la falta de una licencia de apertura, del registro como explotación ganadera en la Oficina Comarcal Agraria, de un plan antiincencios, de control sanitario de los animales o de recintos que separen a estos de los trabajadores y visitantes. La Eco Reserva iba a subsanar algunas de las infracciones, mientras que señala que otras son inexistentes.
Así, el espacio sí dispone de una Autorización Ambiental Unificada (AAU), concedida en 2016 para la instalación de un parque zoológico. Según la Junta, esta ha caducado, pero la Eco Reserva defiende su vigencia.
Actualmente, hay dos procedimientos legales abiertos contra la Eco Reserva, uno por estas supuestas faltas y otro por ocupación, por no haber desalojado el espacio cuando la Junta ordenó su cierre por primera vez. También se le ha impuesto una sanción de más de 65000 euros. Antonio Calvo reclama que la administración ha sido injusta y «no se ha esperado al plazo de respuesta» de ambos procedimientos. Tampoco «se ha permitido la retirada de enseres y herramientas necesarios para el mantenimiento de los animales». Además, Calvo ha denunciado en redes la presencia de cazadores tras el cierre del espacio.
PACMA ya ha pedido a la Junta de Andalucía y al Ayuntamiento de Ojén que se encarguen de los animales que permanecen en la Eco Reserva.
Más de 96000 personas han firmado contra el cierre de la Eco Reserva de Ojén.



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