Esta forma de activismo es tanto una muestra de respeto a los animales como un intento de concienciar
Activistas de Madrid Animal Save organizaron el pasado 21 de junio una vigilia de forma simultánea con otras ciudades del mundo. En este tipo de activismo, los participantes acuden a las puertas de los mataderos para solicitar a los conductores de los camiones que los transportan que les permitan unos minutos para darles un último adiós, agua y unas muestras de cariño tras una vida de sufrimiento, hacinamiento y oscuridad. «Generalmente, es la primera vez que ven la luz del sol, y también la última», manifiesta el colectivo madrileño.
Los activistas también aprovechan estos actos para obtener imágenes que reflejan la situación en la que llegan los animales al matadero, «sedientos, desorientados y asustados«, para tratar de concienciar a otras personas. También «están muy estresados, muertos de miedo y tan hacinados que apenas pueden moverse», expresan.
Según Madrid Animal Save, «tenemos completamente normalizado este tipo de esclavitud y convertimos a los animales en esclavos para transformarlos posteriormente en meros objetos de consumo«, algo que «debería estar desterrado de nuestro mundo». Vigilias como la del pasado viernes «podrían ser transformadoras si personas carnistas acudieran a ellas o las vieran», agregan. Sin embargo, los mataderos siempre están alejados de las ciudades y de la visión de la sociedad. Esto «no es casualidad y no es una cuestión de espacio, la razón es que lo que no se ve de algún modo no existe».
Una vez dentro de los mataderos, los animales siguen siendo cosificados. Investigaciones en diferentes partes del mundo han revelado golpes, patadas, empujones y animales tratando de escapar antes de su aturdimiento.
Imagen de cabecera: Madrid Animal Save.


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