La normativa contiene una gran laguna: su venta sigue siendo legal
Inglaterra ha prohibido el uso de trampas de pegamento para roedores, después de que lo hicieran Gales y Escocia. Hasta ahora, estos artilugios podían adquirirse fácilmente en establecimientos. A menudo son utilizados como método de «control» de plagas, pero son extremadamente crueles, pues los animales quedan atrapados y sufren una muerte agónica, lesiones, mutilaciones e incluso asfixia. Además, estas trampas no son selectivas y afectan también a otros animales como erizos, gatos y aves.
La nueva normativa, sin embargo, sí permite a los profesionales del «control de plagas» el uso de trampas de pegamento, con licencia y solo en circunstancias excepcionales en las que otros medios hayan resultado ineficaces.
La ley contempla penas de hasta 51 semanas de cárcel o multas para quienes utilicen trampas de pegamento.
Sin embargo, la venta de estos dispositivos sigue siendo legal en todo Reino Unido, una laguna de la que ha alertado la Humane Society International, entidad que ha hecho campaña contra las trampas de pegamento hasta su prohibición. Por ello, la organización insta a los establecimientos a dejar de vender voluntariamente estas trampas y alerta de que más de la mitad de la población no sabría cómo manipular a un animal atrapado, lo que podría conllevar infracciones a la Ley de Bienestar Animal de 2006.
Fuente: Vegan Food and Linving.


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