La medida ya ha sacado a la calle a miles de manifestantes
El Gobierno de Turquía ha aprobado la ley que podría acabar con la vida de cuatro millones de perros que viven en las calles, después de que la medida fuera anunciada por el partido del presidente Erdogan causando gran polémica. La norma se justifica en motivos de seguridad y salud pública, pero ya ha causado la indignación de millones de personas de todo el mundo y los colectivos animalistas del país.
Las autoridades han afirmado que el planteamiento es la captura, esterilización y realojo de los perros en refugios, pero los grupos animalistas alertan de que no existen recursos ni centros suficientes para alojar a cuatro millones de animales, lo que conducirá a matanzas masivas. De hecho, la propia ley contempla el sacrificio de los animales que se encuentren enfermos, particularmente con rabia, o que se muestren agresivos. En principio, la medida obligaba al sacrificio de los canes siempre que no hubieran sido adoptados en los 30 días siguientes de entrar en los refugios, lo que fue modificado debido a las protestas.
Por todo ello, miles de personas ya se han manifestado en las calles del país contra la medida a la que han apodado «la ley de la masacre», reclamando al Gobierno su inacción durante años en los que han sido los ciudadanos quienes se han encargado del cuidado de los animales, les han aportado agua, comida y mantas para el invierno y les han permitido resguardarse en las tiendas u otros establecimientos del frío o del calor.
La norma contempla un plazo hasta 2028 para renovar los refugios de animales y construir otros nuevos, algo que previsiblemente no se cumplirá. Los defensores de los animales resaltan que cuatro años son «insuficientes» y creen que ello se reflejará en más sacrificios de animales.
Tanto los perros como los gatos en las calles son una de las estampas características con las que se encuentran los visitantes en Turquía, que suelen mostrarse sorprendidos por el buen trato que reciben por parte de los vecinos. Según el Gobierno, su presencia genera conflictos en zonas rurales menos turísticas donde no son esterilizados, lo que aumenta la cifra de animales, y son acusados de ataques a personas o a otros animales, de provocar accidentes y de transmitir la rabia.
Turquía ya aprobó en el pasado una ley que obligaba a esterilizar a los perros sin hogar, pero los colectivos animalistas señalan que nunca se ha aplicado de forma efectiva y los ayuntamientos no han cumplido su obligación legal.
Los partidos de la oposición han anunciado que no aplicarán la ley en los municipios donde gobiernan, pese a que los alcaldes se enfrentarían a dos años de prisión si no la cumplen.


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