Rebeldes Indignadas: el nuevo colectivo que denuncia la presencia del lobby ganadero en el movimiento ecologista

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El grupo nace de varias activistas en desacuerdo con la defensa de la ganadería en el ecologismo

Rebeldes Indignadas. Es el nombre del nuevo colectivo cuya misión es denunciar la presencia del lobby ganadero en el ecologismo, a raíz de un escándalo en el grupo ambientalista Rebelión Científica, rama de Extinction Rebellion. El pasado abril, gracias a la intervención de algunas activistas y teóricas se logró introducir el problema de la ganadería y la alimentación en el Manifiesto de la Campaña Internacional de Rebelión Científica España 2024, lo que desató una serie de críticas de defensores de la ganadería extensiva e intentos de censura tras su publicación.

Para resolver el tema, varias activistas realizaron un compendio de literatura científica que pusieron a disposición del grupo», con el fin de aclarar cuál debía ser el consenso del colectivo. El proceso fue bloqueado por el sector pro-ganadería de este y ha culminado en la expulsión de las dos miembros que gestionaban el debate y que más activamente luchaban por atender a esta cuestión. Estas y otras activistas se han unido en Rebeldes Indignadas, cuya principal finalidad es luchar contra el lobby ganadero o pesquero en los movimientos ecologistas.

«Décadas acumuladas de confusión promovida por grupos de interés con la connivencia de los gobiernos, junto a la reticencia de la población a cuestionarse su dieta y la letal alianza del movimiento ecologista con el ‘campo’ copado por ganaderos, hace que llevemos 30 años de retraso como mínimo en abordar esta cuestión clave», indican.

El colectivo denuncia que el lobby ganadero «ha logrado censurar a los comités de Naciones Unidas y sus informes, como los de IPCC o la FAO, pero falta aún por revelar su parte más escandalosa: cómo estos lobbies se infiltran en el tejido social y su influencia en los propios movimientos ecologistas».

Rebeldes Indignadas apunta a la ganadería como la principal fuente del «cambio climático, extinciones masivas, contaminación global, agotamiento del agua, problemas de salud humana, desigualdad y abuso extremo de animales«. La comunidad científica coincide en que la transición a dietas vegetales es la medida más eficaz ante «una crisis climática que nos aboca a un colapso ecosocial inminente por la inacción criminal de los gobiernos», sostienen. Ello implica «acabar con las subvenciones a la ganadería y el resto de las industrias de explotación animal, y subvencionar la transición a dietas vegetales».

Sin embargo, el colectivo destaca que frente al consenso científico existe «una literatura minoritaria y controvertida, que al igual que ocurre con los negacionistas del impacto de los combustibles fósiles, intenta promover la confusión sobre el impacto de los alimentos de origen animal, falseando su imagen con un gravísimo greenwashing«. Las activistas denuncian la existencia de redes de ganaderos y científicos pagados por la industria o entidades afines dentro de los movimientos, que desarrollan literatura destinada a la desinformación.

Escasez de agua

Rebeldes Indignadas alude a la ganadería como una de las causas principales de la escasez de agua, debido al alto consumo de la industria de este recurso, seguida de otras formas de producción y consumo insostenibles en la alimentación, el turismo, el urbanismo o la tecnología. Todas estas prácticas, denuncian, «agotan y contaminan el agua, causan cambio climático y sequías».

Como soluciones, además del tránsito hacia dietas vegetales, proponen dar prioridad a los cultivos sin agrotóxicos, un urbanismo sin derroche, sin césped y con especies autóctonas; y el decrecimiento del consumo y la producción.

Los problemas del agua se observan desde hace tiempo en numerosos municipios. Recientemente, se ha calificado como «no apto para el consumo» el agua que llega a los núcleos urbanos de Teulada y Moraira (Alicante), por lo que no se puede utilizar para beber ni cocinar y los vecinos deben recurrir a su compra en garrafas de plástico, con el impacto ambiental asociado por su producción, contaminación y transporte. El colectivo acusa al Ayuntamiento de falta de claridad y aporte de soluciones «que demuestran la total ignorancia en cuanto al origen del problema, y más aún, en cómo resolverlo». El grupo explica que «sabemos que el agua no es potable debido a la intrusión de agua marina en el acuífero como consecuencia de la sobreexplotación».

Agravan la situación la «prolongada sequía y el despilfarro de agua potable», ya que «los períodos secos están aumentando con frecuencia, duración y severidad debido a la alteración climática provocada por la acción humana«. A ello se suman la construcción masiva de viviendas estacionales con piscinas y jardines «cuya necesidad hídrica es inasumible». El césped, además, perjudica el desarrollo normal de las raíces de los árboles, lo que impide al suelo captar el agua de las precipitaciones y retener la humedad, con el consiguiente riesgo de caída de los árboles.

El sistema agrícola también ha transformado los cultivos tradicionales de secano en monocultivos que resultan más rentables pero biológicamente pobres y que en buena medida se destinan a la alimentación de los animales en granjas. Por ello, las ecologistas apuestan integrar los ecosistemas silvestres en las prácticas agrícolas, en lugar de devastarlos, deforestar y derivar en una pérdida de biodiversidad.

One response to “Rebeldes Indignadas: el nuevo colectivo que denuncia la presencia del lobby ganadero en el movimiento ecologista”

  1. […] Indignadas es un colectivo creado recientemente por dos activistas expulsados de Rebelión Científica España, al que acusan de favorecer los intereses del lobby ganadero, una polémica tras la cual Rebelión […]

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