La medida fue aprobada en 2004 y ha quedado desfasada tras la aprobación de la Ley de Bienestar Animal
El Ayuntamiento de Medina del Campo (Valladolid) ha desatado la polémica tras recordar en las redes sociales que alimentar a los gatos comunitarios puede costar una multa de 150 euros, una medida aprobada en 2004 en el municipio y que sigue vigente. Este recordatorio ha sido criticado por la Asociación Colonias Felinas de Medina del Campo, que señala la necesidad de alimentar a los gatos, siempre de forma controlada, atendiendo a sus necesidades y nunca con sobras de comida de humanos, no solo por el bienestar de los animales, sino también para impedir que surjan problemas cuando tratan de buscar comida o de suciedad.
«Si el Ayuntamiento no alimenta a los animales callejeros, la prohibición de que lo hagan particulares es nula«, indica la asociación, que vela por el bienestar de las colonias felinas y su esterilización para lograr que se reduzcan las poblaciones. La agrupación también ha querido manifestar su disposición a colaborar con el Ayuntamiento en la aplicación de la Ley de Bienestar Animal, que obliga a las entidades locales a implementar planes de gestión ética de las colonias felinas.
En agosto, el Ayuntamiento de Medina del Campo aprobó una moción con respecto a la gestión de las colonias felinas, gracias a los siete votos a favor del PSOE y Gana Medina y con la abstención del PP, Medina Primero y Vox. Este último partido alegó que el Ayuntamiento no debía ser el encargado de la gestión de los gatos comunitarios, pese a que la Ley de Bienestar Animal así lo especifica. Por su parte, Medina Primero justificó su abstención por la necesidad de subvenciones para implantar el plan.
El consistorio, liderado por el Partido Popular, recordó que alimentar a los gatos comunitarios es ilegal, mientras que el PSOE mostró su apoyo a las alimentadoras de colonias. «Hay ciudadanos que están pagando esto de su bolsillo, es un problema que afecta a todo Medina del Campo», señalaba la concejala socialista Aída Escudero, que reconocía la ilegalidad de dar comida a los gatos, pero añadía que «se supone que las asociaciones deberían tener por regulación municipal permisos para que quienes estén haciendo este trabajo, puedan hacerlo».


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