La oposición de los países favorables a la caza de estos animales ha impedido la aprobación de la propuesta
La Comisión Ballenera Internacional ha rechazado en Lima (Perú) la creación de un santuario para ballenas en el Atlántico Sur. La propuesta fue presentada por Argentina, Brasil, Sudáfrica y Uruguay, y apoyada por otros gobiernos, pero el voto en contra de una minoría de naciones favorables a la caza de ballenas imposibilitó que se alcanzara la mayoría necesaria de tres cuartos de los votos. De estos, 40 fueron favorables al santuario, 14 en contra y tres abstenciones.
La propuesta prohibiría la caza de ballenas en el Atlántico Sur de forma permanente y ha sido estudiada en buena parte de las reuniones de la Comisión desde 1999, pero siempre ha terminado siendo bloqueada.
Como nota positiva, en la reunión se reprendió a Japón por incumplir sus obligaciones legales internacionales en cuanto a la protección de las ballenas, ya que el país recientemente ha ampliado el cupo de caza de estos animales. Este año, Japón ha añadido 59 rorcuales comunes a su lista de presas. Esta especie se encuentra en peligro de extinción debido a las décadas de caza comercial en el siglo XX, de la que todavía se están recuperando.
Japón se retiró de la Comisión Ballenera Internacional en 2019, pero sigue teniendo obligación de cooperar con esta en virtud de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. Japón no alertó a la Comisión sobre sus planes de ampliación de la caza de ballenas.
Esta actividad no solo sigue siendo legal en Japón, sino también en Islandia y Noruega. Los países favorables a la caza llevan años esforzándose para revertir la prohibición de esta, hasta el punto de que han pedido poner fin a la moratoria en reuniones de la Comisión Ballenera Internacional. También han alegado que la caza de ballenas podría resolver problemas de seguridad alimentaria. Sin embargo, estos estados se han encontrado con un amplio rechazo por parte del resto de los países.


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