Alertan del peligro de algunos medicamentos veterinarios para las aves carroñeras

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El riesgo de intoxicación secundaria con ciertos fármacos es alto si no se toman medidas preventivas

Tras la constatación de varias muertes de buitres en distintos puntos del país que se habían alimentado de restos de animales eutanasiados, SEO/BirdLife reclama una mayor vigilancia en el uso de ciertos medicamentos veterinarios y que se controle de forma más estricta su comercialización y accesibilidad.

El último caso se dio en Navarra, cuando seis buitres leonados fueron localizados muertos en torno a unos cadáveres de reses. Las pruebas determinaron que las aves murieron por haber consumido la carne de estas últimas, que contenía pentobarbital, un barbitúrico con efectos sedantes y depresores del sistema nervioso central que se emplea para la eutanasia de animales. La Policía navarra ha abierto diligencias penales contra el ganadero propietario de las reses para esclarecer si depositó sus cadáveres en una zona de alimentación de buitres de forma intencionada o por imprudencia. Los ecologistas piden que también se investigue quién suministró las dosis letales a los animales, para determinar si se cumplió la normativa.

Según la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, los barbitúricos son altamente persistentes en los cadáveres, por lo que el riesgo de intoxicación secundaria es muy alto y puede producir la muerte de otros animales por su ingestión. Por ello, la normativa indica que los animales eutanasiados con estos fármacos no pueden utilizarse para alimentar a especies carroñeras y debe imposibilitarse que entren en la cadena alimentaria.

Por otro lado, estos y otros medicamentos también pueden tener efectos negativos sobre el medio ambiente, tal como recuerda SEO/BirdLife. En este sentido, a los barbitúricos se unen los antiinflamatorios no esteroides (AINEs), los antibióticos o los antiparasitarios externos. En 2023, un estudio mostró la prevalencia del 3’4% de la fauna silvestre hallada muerta con sospecha de intoxicación. En aves carroñeras, el 2’7% de los cadáveres presentaban restos de barbitúricos.

Los ambientalistas llaman a seguir investigando sobre la prevalencia de estos tóxicos en la fauna silvestre para conocer en qué medida se está incumpliendo la legislación sobre su uso y establecer nuevas normas para su administración. También piden a las comunidades autónomas que establezcan un protocolo preventivo para garantizar un control más riguroso de los cadáveres de animales que se depositan en zonas de alimentación de aves necrófagas.

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