El bádminton es el deporte de raqueta más practicado del planeta, con unas 339 millones de personas que compiten en distintos niveles en todo el mundo. El uso de plumas, casi siempre de ganso, en sus pelotas ha sido una realidad desde los comienzos de este deporte.
Una de las deportistas que ha renegado del uso de volantes fabricados con plumas reales es Sarah Wild, que en 2022 quiso pasar a un nivel superior en cuanto a competiciones y su equipo le recomendó pasar de los volantes de plástico a los de plumas. Wild, vegana desde hace años, acabó abandonando este deporte poco después, pero inició una campaña llamada Duck Off Project, que persigue el objetivo de abandonar las plumas en el bádminton y que estas sean eliminadas por completo de los Juegos Olímpicos de 2026.
Cada volante de bádminton está compuesto de 16 plumas superpuestas incrustadas alrededor de una base de corcho que también contiene una fina capa de cuero. Las plumas pueden dañarse durante el juego y son de un solo uso. De hecho, en cada partido suelen usarse varios volantes.
Además, Wild explica que solo cuatro plumas de cada ala de un ganso se consideran adecuadas para los volantes de bádminton, lo que significa que pueden utilizarse cuatro aves para cada uno, hasta completar las 16 plumas que contiene.
Clubes de bádminton de todo el mundo siguen imponiendo el uso de volantes de plumas a sus miembros. De hecho, la propia Federación Mundial de Bádminton (BWF) no aprobó el uso de volantes sintéticos hasta 2021.
Las pelotas sintéticas se utilizan sobre todo a nivel de principiante, pero las de plumas siguen predominando en las competiciones profesionales y de niveles más superiores, casi siempre preferidos por un supuesto mejor vuelo.


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