El 80% de los consumidores entiende que los productos plant-based no contienen carne, aunque se presenten con términos asociados a esta
El Gobierno de República Checa prepara una enmienda para prohibir a las empresas productoras de alternativas vegetales utilizar términos que recuerden a la carne, como «salchicha», «hamburguesa» o «escalope». El país sigue así los pasos de otros estados que han propuesto, e incluso aprobado, iniciativas similares, siempre con el mismo objetivo: proteger a los consumidores de lo que denominan «etiquetas engañosas», si bien quien resulta verdaderamente protegida por este tipo de medidas es la industria ganadera. Encuestas han mostrado que la mayoría de los consumidores no considera el etiquetado de las alternativas vegetales a la carne y los lácteos publicidad engañosa.
La organización ProVeg en el país ha advertido de que la propuesta confundirá aún más a los consumidores y perjudicará a las empresas veganas y vegetarianas, mientras protegerá a la industria cárnica. Una encuesta de esta entidad ha revelado que la mayoría de los checos (siete de cada diez) están a favor del uso de términos habitualmente utilizados en productos cárnicos para referirse a las alternativas vegetales. Además, un 80% entiende que estos productos no contienen carne.
ProVeg tampoco ha encontrado quejas de los consumidores ante la Autoridad Estatal de Inspección Agrícola y Alimentaria del país en relación con el etiquetado de las alternativas vegetales, y recuerda que la legislación europea ya protege a los consumidores contra la publicidad engañosa. La organización ha iniciado una recogida de firmas en el país para impedir que la enmienda sea aprobada.
Por otro lado, el Ministerio de Agricultura checo no ha realizado ninguna evaluación del impacto normativo de la enmienda, necesaria para este tipo de legislaciones que implican cambios significativos, en este caso para las empresas. Según el Gobierno, la propuesta no afectará negativamente a estas, pese a que requerirán recursos para los cambios obligatorios en el etiquetado o una nueva publicidad, además de enfrentarse a una menor visibilidad y comprensión de los productos.
La enmienda también contradice la decisión del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que en octubre concluyó que los estados miembros no podían prohibir los términos relacionados con la carne en las alternativas vegetales, siempre que los ingredientes aparezcan de forma clara en el etiquetado. La sentencia obligó a Francia a dar marcha atrás en su intento de censurar las etiquetas de las alternativas vegetales.
La propuesta ha resultado chocante, ya que el Gobierno checo es uno de los que más ha apoyado públicamente la producción de proteínas alternativas, con jornadas en la Cámara de Diputados e incluso posicionándose a favor de estas en la Unión Europea. Esto muestra la cercanía del lobby ganadero al poder en todos los contextos.
Fuente: Vegconomist.


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