La zona es un importante enclave para alimoches y buitres leonados
El proyecto de construcción de un parque eólico en Corus (Cantabria) amenaza a las aves rapaces por el riesgo de colisiones. Los aerogeneradores se ubicarían en medio de la Montaña Oriental Costera, una zona declarada Área Importante para la Conservación de las Aves, que cuenta con 22 territorios de alimoche y más de 150 parejas de buitre leonado.
Hasta ahora, el Estudio de Impacto Ambiental ha dado un resultado desfavorable. SEO/BirdLife ha presentado alegaciones al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico para instar a que descarte el proyecto debido. «Defendemos unas renovables responsables desde 1993, cuando se construyó el primer gran parque eólico en pleno paso migratorio de aves, y abogamos por un despliegue renovable planificado, que delimite claramente zonas de exclusión para preservar espacios de alto valor ecológico. Que apueste también por un modelo energético mucho más distribuido, cercano a los grandes puntos de consumo y que sitúe a la ciudadanía en el centro, a través de fórmulas como las comunidades energéticas y el autoconsumo residencial e industrial», señala la organización ambientalista.
El parque de Corus estaría compuesto por una decena de aerogeneradores, en plena zona de especial importancia para la alimentación de las aves rapaces y necrófagas. Este sector oriental de Cantabria es uno de los enclaves poblacionales más densos de España para el alimoche. Once parejas de esta especie habitan en un radio de cinco kilómetros en torno al parque, y otras 22 parejas, en un radio de diez kilómetros. También hay al menos 16 colonias de buitre leonado en una franja de 15 kilómetros.
La Montaña Oriental Costera no goza de ninguna figura de protección, pese a su enorme valor ambiental. Además de los proyectos de renovables no responsables, el enclave cada vez recibe mayor afluencia de turistas y acoge eventos deportivos sin tener en cuenta ese valor ambiental. A ello se suma la amenaza del desarrollo urbanístico.
Los entornos naturales suelen ser los escenarios escogidos para la instalación de aerogeneradores o placas fotovoltaicas, de la mano de grandes empresas o multinacionales que esperan obtener enormes beneficios de las energías renovables mientras trasladan a la sociedad un mensaje de compromiso con la sostenibilidad y adquieren permisos de construcción de estos proyectos prácticamente sin límite. Sin embargo, el objetivo de sostenibilidad se contradice con los serios impactos en la biodiversidad y los ecosistemas que no aportan en la lucha contra la crisis climática. Como alternativa, desde el ecologismo se propone dar prioridad a la implantación de las renovables en zonas urbanas, industriales o terrenos ya degradados para que la transición energética vaya de la mano de la transición ecológica.


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