Menos del 5% reconoce haber consumido este alimento alguna vez en su vida
La coalición Dog Meat Free Indonesia (DMFI) ha presentado tres propuestas en la Cámara de Representantes del país para la protección de los perros y gatos del comercio de su carne. Si se aprobaran, estas serían las primeras leyes indonesias al respecto y el país se uniría a otros cinco estados asiáticos que ya han prohibido este tipo de carne. Las propuestas han sido presentadas junto a una carta dirigida al recién elegido presidente Prabowo.
La coalición DMFI lleva años haciendo campaña para acabar con el comercio de carne de perros y gatos, y ha llevado a cabo numerosas investigaciones sobre la red de tráfico y comercio ilegal que lo rodea, así como la crueldad de los mataderos de estos animales en Indonesia. Como resultado, más de 70 ciudades, regencias y provincias, han introducido directivas y reglamentos para prohibir este comercio, pero no existe una norma a nivel nacional.
Los activistas no solo luchan por la protección de los perros y gatos, sino que también alertan del peligro de su carne para la salud de las personas. «Cada año, más de un millón de perros y gatos son robados, traficados y sacrificados para obtener carne en un comercio que pone en peligro directamente la salud de los ciudadanos. Estos animales soportan viajes agotadores, insolación, deshidratación y enfermedades, para ser apaleados, quemados con soplete y sacrificados por una carne que prácticamente nadie come en indonesia», señala Karin Franken, de DMFI.
Las tres propuestas normativas abarcan un amplio espectro de medidas, como una ley nacional para la eliminación de la violencia contra los animales de compañía, la tipificación como delito de diversas formas de crueldad y del abandono o el establecimiento de principios de tenencia responsable. La norma ilegalizaría el comercio de carne de perros y gatos y todos sus procesos, desde el robo hasta el sacrificio para consumo humano y cerraría las lagunas que permiten que estas prácticas continúen.
Además, se ha propuesto la creación de un grupo de trabajo para abordar las implicaciones para la salud pública del comercio de carne de perro, concretamente en su papel en la transmisión de la rabia, que sigue siendo endémica en algunas provincias de Indonesia.
Estas medidas cuentan con un amplio respaldo de la ciudadanía. En 2021, una encuesta de Nielsen reveló que el 93% de los indonesios aboga por una prohibición nacional de la carne de perro. Menos del 5% de la población reconoce haberla consumido alguna vez en su vida.
Pero los indonesios no son los únicos asiáticos que muestran rechazo a la carne de perros y gatos. También es así en países como Vietnam, donde recientemente ha cerrado un restaurante de carne de perro tras 20 años en la provincia de Dong Nai, gracias al programa Modelos para el Cambio de la Humane Society International (HSI), que ayuda a quienes se dedican a este comercio a abandonarlo y emprender un nuevo negocio. El propietario del restaurante ha puesto en marcha una empresa de venta de pintura y bombonas de gas para uso doméstico. En su último día en su antiguo restaurante, rescató a 16 perros de la muerte.
Dong Nai, al sur de Vietnam, alberga aproximadamente medio centenar de restaurantes que ofrecen carne de perro o gato. HSI empezó a trabajar en la zona por petición de las autoridades municipales.
Vietnam también se enfrenta al problema de la rabia, y se ha planteado como objetivo eliminar las muertes humanas por esta causa debida a interacciones con perros para 2030, algo que «no puede esperar sin abordar este comercio», señala el director de la HSI en Vietnam, Phuong Tham.


Deja un comentario