Sudáfrica ha exportado más de 3500 felinos en los últimos 20 años

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La explotación de estos animales con fines lucrativos pone en peligro su conservación en todo el mundo

Sudáfrica ha exportado más de 3500 grandes felinos y 34000 partes de estos animales en los últimos 20 años, lo que lo convierte en el principal exportador mundial, según datos del CITES, con una normativa laxa e ineficaz que lo hace posible. Sin embargo, la magnitud del comercio ilegal de estas especies permanece oculta, y un estudio reciente de la organización Four Paws trata de desmantelarla a la par que reclama el fin de esta industria para 2030.

Entre 2018 y 2024, se han registrado 30 intentos de comercio y tráfico ilegal de grandes felinos y sus partes, tanto dentro de Sudáfrica como en otros lugares procedentes de este país. En uno de los casos, el año pasado, un ciudadano sudafricano y un vietnamita fueron detenidos por tratar de vender ilegalmente seis leones. Pero el número real de grandes felinos y partes de sus cuerpos que se exportan cada año sigue siendo desconocido, debido a una supervisión y seguimiento inadecuados.

Especies no autóctonas como los tigres también son objeto de explotación en Sudáfrica, con una normativa aún más ineficaz al respecto, que los hace más vulnerables a la cría, comercio y traslado. Sudáfrica alberga actualmente el mayor número de granjas de tigres fuera de Asia, y es un destino atractivo para comerciantes y traficantes. A medida que disminuyen las poblaciones de tigres en países como Vietnam, Sudáfrica se ha convertido en uno de los principales proveedores de partes de estos animales, demandadas para la medicina tradicional y productos de lujo en toda Asia.

«Los crímenes de la industria de los grandes felinos pasan casi desapercibidos porque Sudáfrica carece de una normativa nacional que controle y supervise las instalaciones de cría. Muchas autoridades ni siquiera llevan un registro de nacimientos y muertes de tigres en cautividad, por lo que es imposible rastrear el número exacto de esta especie no autóctona», explica Fiona Miles, directora de Four Paws Sudáfrica. «Esto juega a favor de las redes criminales, que se aprovechan de las lagunas legales y tienen la oportunidad de colaborar con instalaciones comerciales, criadores privados y comerciantes».

Entre 2020 y 2024, 103 instalaciones en Sudáfrica habían mantenido tigres en algún momento, según una investigación de Four Paws. Este comercio agrava la situación de peligro de extinción en la que se encuentran estos animales, muchos de ellos con pésimas condiciones de vida, endogamia y muerte prematura.

La industria de la cría de grandes felinos en Sudáfrica tiene consecuencias de gran alcance para la conservación en todo el mundo. Esta actividad «desencadena una peligrosa reacción en cadena que acelera la extinción de especies amenazadas en todo el mundo», señala el experto en comercio de fauna silvestre de Four Paws Kieran Harkin. «Los animales cautivos son explotados como atracciones turísticas y asesinados con fines lucrativos, y las poblaciones salvajes siguen siendo objeto de los cazadores furtivos«, agrega.

Four Paws subraya la necesidad urgente de reforzar la legislación y su cumplimiento para proteger a los grandes felinos en Sudáfrica. La incapacidad del país para regular el sector ha permitido que prosperen el tráfico y la explotación de estos animales.

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